Hilario Garrudo, psicólogo experto en acoso escolar y adicciones.¿Cuándo se dan esos pequeños conatos de acoso?Nos hemos quedado en observar actuaciones tan claras como puede ser una violencia física y no nos damos cuenta que lo que más daño hace a la persona, y más a esa edad donde el grupo de iguales es muy importante, es el psicológico, del que es más difícil salir.¿Por ejemplo?Te comento. En una clase de 5º de Primaria, me decía un niño que el acoso físico es fácil de observar y de curar, porque te dan betadine en la herida y se cura, pero, decía el: ‘¿quién me cura el daño el psicológico que me ha producido un insulto, amenaza,…?’.¿Cuál es el acoso psicológico que más daño les causa?El de la exclusión. El intento, por parte de algunas personas que juegan a eso, de dejar fuera del grupo a compañeros. Eso es muy triste. Es lo que más daño le produce a la víctima.¿Cuál sería la clave que detectara este hecho?A veces en el colegio dan un mensaje de que en las aulas tienen que ser amigos. Eso no es cierto, tienen que ser compañeros y compañeras.Igual que en el trabajo cuando somos adultos.Efectivamente. Cuando vas a un centro escolar, no eliges qué compañeros vas a tener. Teníamos que dar el mensaje claro de que se trata de enseñarles y que aprendan a vivir en la diferencia desde la idea de compañeros y compañeras. Luego si son amigos, mejor que mejor.
Hilario Garrudo, psicólogo experto en acoso escolar y adicciones.¿Qué repercusiones tiene para un adulto haber sido acosado de niño?Desde mi experiencia, son 32 años los que llevo trabajando, puedo decir que es difícil salir. Aquella persona que ha sufrido el acoso, dependiendo en qué momento evolutivo lo haya sufrido, va a tener más o menos secuelas o repercusiones. Lo que está demostrado es que si lo sufren en una edad, sobre todo en la segunda infancia o adolescencia, que es donde la relación con el grupo de iguales es básica, después de la familiar, la más importante para el individuo, te marca de por vida, si en esa esta etapa sufres un situación de agravio, menosprecio o acoso del tipo que sea es difícil salir.Pero, ¿se consigue?Estoy viendo que hay chicos y chicas que han salido adelante que los diferenciaría en dos grupos: personas que ese factor de acoso supone resiliencia, superación personal, afrontamiento de dificultades,… y aquellos que lo lleva toda la vida como una rémora. He tenido que ver a chicos y chicas que sufrieron ese agravante en su adolescencia y ahora con 24 o 25 años vuelven a aflorar de nuevo esas inseguridades que dejó el acoso en sus vidas. Son personas que tienden a aislarse o tienen más dificultades para acceder al mundo laboral, porque no han aprendido esas herramientas que la vida te va ofreciendo o sencillamente han desarrollado una autoestima baja que les dificulta a la hora de tener oportunidades como el resto de las personas. No en todos los casos.Hablemos de los suicidios en la adolescencia. ¿Tiene relación con el acoso?Sí, pero no solo. Tenemos que tener en cuenta la situación social en la que están los niños y niñas.¿A qué se refiere?Por ejemplo. Ahora lo que impera es tener un móvil, si un menor no puede tenerlo por lo que sea, no está en la línea. El hecho de no participar en el ritual de redes sociales, juegos virales,… Simplemente por el hecho de no participar tan masivamente como el resto de los compañeros, puede ser ya una diferencia que sea observada por el grupo como una posibilidad de meterse con ellos. ‘Oye, ¿qué pasa que no participas en esto?’ Cuando quizá esa persona tienen un nivel de vida más productivo y saludable que aquellos que están todo el día colgados de las pantallas. Pero, esa diferencia la utilizan para hacer acoso.Hilario, ¿qué es lo que le preocupa?Antes se metían con el niño diferente por el tipo de cosas observables, hoy cualquier diferencia es justificante para meterse con los demás por parte de algunos niños y niñas. Lejos de educar en la diferencia y diversidad, eso que tanto vendemos a bombo y platillo, no se está educando en eso. Cualquier diferencia es motivo de acoso, no solo de género, raza, religión,… me da pena entrar en las aulas y porque haya niños que vienen de fuera ya son foco de atención por parte del resto. Eso es que no estamos haciendo las cosas bien por muchas leyes que se promulguen.
¿Qué se debería hacer?No es comprensible que un país como el nuestro que cada legislatura se cambia de ley de Educación. Eso no puede dar ningún resultado. Hay dos ámbitos que debían estar por encima de los colores políticos: la Sanidad y la Educación. Esto ocurre en países de Centroeuropa. Los políticos tienen las miras a cuatro años, que es lo que dura la legislatura, y la prevención es una estrategia a medio y largo plazo. Se hacen actuaciones puntuales y así nos va.¿Qué sería imprescindible en la ley de Educación?Hasta ahora, nos han educado para pensar, para gestionar pensamientos, pero no emociones. Eso es una rémora que venimos acumulando desde hace muchos años. Ya es hora de que en los curriculum se fijen en la educación emocional, gestión de conflictos,… en Atención Primaria no hay atención psicológica. Se está psicopatologizando la vida cotidiana.¿A qué se refiere?El niño llora, es normal, al igual que si está triste o alegre. No le damos herramientas para que gestione las emociones. No hay tantos TDH como niños que están diagnosticados con este síntoma. Nos quedamos tranquilos todos, padres y profesores, no es que el niño o niña sea más activo. No nos damos cuenta de que queda marcado de por vida.
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