Las macroresidencias y la caída de los dioses

Salamanca es una ciudad universitaria y son muchos los pisos que se alquilan a los estudiantes

Una de las macro residencias que se están construyendo en Salamanca.
Una de las macro residencias que se están construyendo en Salamanca.
Salamanca lleva más de 800 años viviendo de y con los universitarios. Casas, colegios, pensiones y a partir de la década de los ochenta, muchos de los estudiantes alquilaban y compartían pisos.Hay dos tipos de propietarios de estas viviendas, que en unas semanas se quedarán vacías hasta septiembre, las familias que tienen estas casas y se las alquilan a los universitarios y los dueños de viviendas desocupadas que tienen miedo de que lleguen los ‘okupas, se metan en ellas y no los puedan sacar nunca más.Lo cierto es que han llegado otros ‘okupas’, en forma de fondos buitre e inversiones raras, raras, ya que nadie con un mínimo de sensatez se cree que la Universidad de Salamanca o la Universidad Pontificia vayan a duplicar su alumnado en los próximos cinco años sabiendo además que las actuales residencias privadas están bajo mínimos.Es de suponer que la respuesta está comprendida entre las siguientes dos opciones:
    1. Que estas macro-residencias son una fórmula para ‘saltarse a la torera’ las leyes urbanísticas y realmente se venderán o alquilarán como viviendas normales a personas que pueden ser o no ser estudiantes.
    2. Que vienen a ‘okupar’ esas 15.000 viviendas alquiladas a estudiantes muy repartidas entre miles de charritos que viven de ellas.
Como dice el refrán: ‘El listo señaló el cielo con su dedo y los tontos miraban el dedo’.Parafraseando el poema escrito por el pastor luterano alemán Martin Niemöller: Primero vinieron a por las explotaciones agrícolas y ganaderas, pero como yo no era agricultor ni ganadero, hice la vista gorda. Después por el pequeño comercio local y como yo no era comerciante, pasé olímpicamente. Más tarde a por los bares de los barrios y como yo vivía en el centro, ni lo noté. A continuación, vinieron por las residencias privadas y como yo no la tenía, cada noche me divertía, más tarde por los ahorros, como yo los tenía en negro me reía de ello... hasta que me dejó mi último inquilino, entonces, simplemente cerré los ojos y encogí los hombros acordándome que hace muchos años el Banco no me paga intereses por mis ahorros. ¡Ojalá no ocurra y se dupliquen los alumnos universitarios!

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La Crónica de Salamanca

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