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Así enfría el agua el botijo

Su mecanismo no es tan sencillo como parece
Un botijo (Soul Vintage)

Los botijos se llevan utilizando desde hace miles de años para enfriar el agua de forma natural. Sin embargo, y aunque parezca algo sencillo, el mecanismo del ‘efecto botijo’ resulta complicado y se basa en distintos principios de física. Además, cuanto más lleno esté, más fría se logrará mantener el agua. 

El uso de los botijos como recipientes para mantener el agua fría se remonta a la antigua Mesopotamia. A medida que pasaron los años, algunos se han cuestionado cómo logran estos recipientes mantener el agua fresca de forma natural.

En el año 1990 los profesores de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), José Ignacio Zubizarreta y Gabriel Pinto comenzaron a estudiar la fórmula que explica el efecto refrescante del agua en el botijo.

Tras ello, en 1995, la revista estadounidense ‘Chemical Engineering Education’ publicó la investigación de los españoles sobre “un antiguo método para enfriar agua explicado a través de la transferencia de masa y calor”, o lo que es lo mismo, el botijo. Los expertos mostraron cómo con una temperatura exterior de 39°C y una humedad relativa del 45%, la temperatura del agua descendía en 15°C transcurridas 7 horas.

Si bien, para que se cumpla ese supuesto, el botijo debe estar lleno, ya que, a menor cantidad de agua, mayor será la temperatura de la misma. El ‘efecto botijo’ se podría resumir de la siguiente manera: la temperatura elevada del exterior, en comparación con la del interior del botijo, provocará una evaporación del agua, al convertir en energía el calor del interior. Gracias a su superficie porosa, el botijo ‘sudará’ las gotas de agua, que se filtran al exterior. De esta manera, la temperatura interna disminuye y al agua se mantiene fría.

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