Ara lleva más de setenta años vistiendo a los salmantinos, los de la ciudad y los de la provincia.
Ara, la fundó Ramón García, y le puso ese nombre en honor a su hija, Araceli. Desde entonces, sus dos tiendas en Pozo Amarillo lograron que niñas de comunión se sintieran como princesas y los niños, como almirantes o pequeños ejecutivos; que las madrinas fueran, con permiso de la novia, las más guapas de la boda y la madre de la novia rivalizara en elegancia y distinción con su nueva comadre. Ni que decir que los novios, padrinos e invitados al evento. La familia al completo podía lucir guapa y elegante sin salir de Almacenes Ara.

Todo esto y mucho más ha sido Ara para el fondo de armario de las salmantinas y para el día a día, porque hicieron que el prèt-à-porter fuera casi como alta costura para el bolsillo de todos, al apostar por la calidad y diseño a buen precio.
Cierra uno de los símbolos de Salamanca. Estaba antes que el buque de Inditex, al que le separa la última letra del abecedario. Quién más quién menos tiene una prenda de esta tienda en sus armarios, porque Ara fue el primer establecimiento que acercó a los salmantinos a la modernidad en el vestir -integral- al alcance de los bolsillos del ciudadano medio.