Opinión

El aprendiz y sus fieles

Trump, durante el supuesto intento de asesinato en 2024.

Tras ver la película sobre Donald Trump titulada «The Apprentice» (2024) y también algunos de los documentales que ya abundan sobre este personaje con maneras de gánster, se llega a una conclusión ciertamente preocupante: una de las notas más distintivas de su carácter y de su currículum vítae es la de ser un tramposo redomado. A partir de ahí, la mentira es un instrumento que Trump maneja con facilidad y sin escrúpulos, y lo mismo puede hacerlo en un negocio inmobiliario que en la gestión de una pandemia.

Un día de estos, sus fieles admiradores, que en España son conocidos, deberían compartir con nosotros las razones de su admiración, o revelarnos si las trampas y las mentiras son también su métodos preferidos para desenvolverse en la vida económica, política, y social. A esto se suma que Trump es un ególatra obsesivo y bastante pueril.

Recientemente le ha enfadado mucho un retrato oficial que le han hecho y que él considera que no le favorece. Probablemente esperaba que le retrataran con un parecido mucho mayor a Paul Newman. Su estupidez no tiene limites, y su mala crianza denota que no ha madurado bien.

Ya de paso les recomiendo un libro de Umberto Eco, sin duda profético: «De la estupidez a la locura», que hoy quizás podríamos rebautizar: «De la estupidez al poder».

Por si esto fuera poco, el personaje Trump, digno de un reality show, es además muy pertinaz en sus venganzas, y despiadado incluso con los más allegados, fiel solo a sí mismo. Y aunque es un ignorante superlativo en varias materias básicas que un presidente de Estados Unidos debería conocer (al menos debería saber que no es muy recomendable inyectarse lejía para curar una infección), se ha esforzado mucho sin embargo en aprender las técnicas más sucias de los negocios y la política.

Según la película arriba mencionada, «The Apprentice», Trump fue aprendiz precisamente de Roy Cohn, un personaje bastante siniestro, mano derecha del senador McCarthy, senador famoso por ser el impulsor de la famosa «Caza de brujas» en el país de la «libertad», periodo histórico que dejó a la democracia estadounidense a la altura del betún y desprestigiada por mucho tiempo. Aunque luego el senador Torquemada McCarthy, que veía «comunistas» no solo en la sopa (como Díaz Ayuso) sino hasta en el ejército estadounidense, acabó fatal.

Pues la mano derecha de este engendro senatorial que da nombre al «macartismo», fue Roy Cohn, el maestro que instruyó en malas artes al aprendiz
Donald Trump. En realidad este periodo de la «Caza de brujas» fue ya un síntoma precoz de aquello en lo que podía degenerar la democracia americana, gracias en gran medida a una idea bastante aberrante de la libertad. De manera que la degradación actual que está protagonizando Donald Trump, el cual está lanzado ahora mismo -entre otras prácticas fascistas- a una intimidación sistemática de los periodistas que no le gustan, y a una censura y cierre de aquellos medios que le critican, completa un circulo muy coherente que transcurre de maestros a aprendices, y de inquisidores a rufianes. O sea, del senador McCarthy y Roy Cohn a Donald Trump.

Nada extraño si pensamos que la «libertad» que predica ese país desde hace tiempo, incluye un enorme grado de corrupción como nota característica, dentro de la cual sobresalen por su trascendencia en la conformación del poder, las alianzas tramposas y antidemocráticas entre los plutócratas más encumbrados y los políticos a los que financian. Aquí diríamos «untan» o sobornan. Nuestras puertas giratorias beben de ese brebaje.

Esto ha llegado a la apoteosis actual, con un presidente, corrupto inveterado (durante toda su vida «económica» no ha hecho otra cosa que estafar a tirios y troyanos), condenado por la justicia como delincuente, y financiado a espuertas por los personajes más ricos del mundo, entronizado ahora como presidente de Estados Unidos, y dispuesto a utilizar su poder para producir todo el daño que pueda. Que es la forma más coherente de acabar una carrera basada en la corrupción, el abuso, y la estafa.

Pues bien, este personaje, a su manera, simple y bien caracterizado, una fusión de botarate risible y energúmeno peligroso (Umberto Eco y Montaigne habrían dado buena cuenta de él), es el que tiene desorientada y descolocada a la vieja Europa actual. ¿Por qué? Primero, porque el personaje que preside Estados Unidos, sea más o menos idiota, tiene sin duda mucho poder. Y segundo, porque la vieja Europa hace tiempo
que está desconocida y ya no es lo que era. Concretamente desde su refundación neoliberal y su acercamiento al neofascismo.

Si hace unos días Bruselas hacia un llamamiento urgente y desesperado a un rearme militar multimillonario (800.000 millones de euros), no sabemos si para enfrentar las agresiones de Putin o enfrentar las agresiones de Trump, hoy cambia ligeramente el guion y hace un llamamiento igual de urgente a reforzar y garantizar la seguridad de los europeos frente al cambio climático y futuras pandemias. Que como objetivo de nuestros esfuerzos económicos colectivos, parece más justificado que el la guerra.

Ahora bien, como esto último requiere fortalecer los servicios públicos (recortados hasta la extenuación por el dogma neoliberal), y entre ellos la sanidad pública, además de afrontar los cambios pertinentes contra el cambio climático, y todo ello se hace con dinero, nos quedamos un poco a la espera de que se señale una cifra tan concreta, rotunda, y voluminosa como aquella otra de los 800.000 millones de euros para armas.

Y sin duda ha de ser voluminosa, porque no se trata solo (como dicen algunos de nuestros líderes) de no tocar el gasto social de unos servicios que hoy están recortados hasta la impotencia, sino que lo que se necesita es recuperar lo recortado y saqueado, y además incrementar el presupuesto necesario para blindar el Estado del bienestar y lograr esa seguridad eficaz contra el cambio climático y las pandemias futuras.

En cuanto al cambio climático, que el PPVOX sigue negando, como negará cualquier pandemia que vuelva a diezmarnos, les recomiendo ver el capítulo «Huracán», cuarto y último de la serie «Planeta furioso», en Netflix. Ellos (PPVOX) a lo suyo: o sea, suprimiendo servicios de emergencias y financiando toros.

Digamos para finalizar que el «caso Groenlandia» demuestra de manera cruda que Europa no solo está amenazada por la Rusia de Putin sino quizás de forma más inminente por los Estados Unidos de Trump: «El presidente, Donald Trump, ha manifestado en varias ocasiones, y cada vez con
mayor insistencia desde su investidura, que quiere hacerse con este territorio autónomo, bien comprándolo o bien por la fuerza» (El País).

Ahora bien, en una hipotética guerra de Europa con Estados Unidos por este tema ¿Lo haríamos con armas compradas a Trump, cuyo control operativo está en sus manos, y con sus bases militares dentro de nuestro territorio? ¿Enriqueceremos a nuestro enemigo y agresor potencial comprándole sus armas y engordando sus bolsillos?

¿Qué nos urge más? ¿Montar un kit de emergencia ante guerras y desastres, o hacer un referéndum para que el pueblo español decida sobre el rearme y la eventual salida de la OTAN?

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