Opinión

UE: Mejor kits de sentido común

Imagen del Telediario de TVE1 el pasado martes.

Viene siendo objeto de comentarios, algunos de pitorreo, la propuesta de los líderes europeos de que la gente se provea de kits de supervivencia por si hubiera de repente alguna catástrofe climática, pandémica o bélica. Se trataría, dicen, de resistir tres días, «hasta que llegue la ayuda exterior» y en el caso de que “las autoridades públicas no puedan cubrir las necesidades básicas de todos». (Bueno, decimos, eso ya viene ocurriendo).

Al parecer, algunos gobernantes ven -o dicen que ven- tal posibilidad como algo inminente. Por ejemplo, Keir Starmer, presidente del gobierno inglés, dice que Rusia «amenaza los cielos, las aguas y las calles inglesas» y señala que últimamente se han detectado aviones espía yendo hacia Gran Bretaña, así como un barco sospechoso merodeando por sus costas. Casi como que mañana va a aparecer el Ejército Rojo (perdón, ruso) en Trafalgar Square. Von der Leyen dice que los europeos debemos estar preparados para la guerra y Kaja Kallas, missis PESC (política exterior y de seguridad UE) lleva más allá la apuesta: «si juntos no podemos presionar lo suficiente a Moscú, ¿cómo podemos derrotar a China?».

(Esta última melonada tiene una explicación: en las últimas cumbres de la OTAN se viene señalando a China como un adversario estratégico que amenaza “los intereses, seguridad y valores” de los aliados. Lo que implica al menos dos cosas: que se pretende extender el campo de acción militar ‘atlantista’ hasta el Lejano Oriente y que la OTAN asume irresponsablemente los enfoques de EE.UU., en los que China ha sustituido a Rusia como enemigo estratégico. Pero, si alguna vez se llega a entender que la OTAN ha sido precisamente la que ha empujado a los europeos occidentales a un conflicto con Rusia que podía haberse evitado, quizá se empiece a ver también que Europa no ganaría nada con una política de hostilidad hacia China y que secundar a Trump y compañía en el escenario mundial sería locura suicida, máxime cuando ni siquiera es fiable como aliado). 

Luego algunos medios, entre ellos la TV pública, hacen eco a estos mensajes alarmistas. Por ejemplo, dos titulares de La Razón, que en este caso no hace honor a su cabecera: «Cuál es el tiempo de impacto de un misil ruso en España desde Rusia» y «Cómo podría España intervenir en una guerra mundial». Y así llegamos poco a poco al asunto de los kits, que, si cala entre la población y provoca una demanda masiva, dará oportunidades de negocio a los González Amador, Koldo, Luceño, Medina y demás sinvergüenzas prestos a hacer negocio con lo que sea. Algo que no tiene ni pies ni cabeza: ¿habrá en la mochila-kit antivirus contra los ataques híbridos de Rusia?, ¿vacunas contra las epidemias inducidas por una guerra bacteriológica?; si aparecen los rusos en La Junquera o Cartagena, ¿nos defenderemos con navajas suizas? Pues si se tratara de un ataque nuclear no hay caso: o bien no dará tiempo a nada o, si se pudiera uno refugiar en un sótano (pues carecemos de búnkeres como los de los escandinavos), el plazo de tres días sería irrelevante, dada la milenaria persistencia de la radiactividad en el exterior.

Toda esta logomaquia armamentista carece de fundamento y solo trata de crear una sicosis de miedo para justificar el rearme o una hipotética acción militar, asumiendo las presiones impertinentes de Trump. Pero ¿alguien cree de verdad que Rusia -o, menos aún, China- es una amenaza militar para Europa? No pudiendo someter a Ucrania, ¿podría Rusia domeñar algún otro país del Este, cuando todos ellos son miembros de la OTAN? Y si hablamos de armas nucleares tanto Francia como Reino Unido tienen poder disuasorio, aunque sus arsenales sean menores que los de Rusia (sin olvidar los desplegados por la OTAN en cinco países europeos y en Turquía). Y ¿qué interés tendría Rusia en esa expansión armada? ¿No le vendría mejor a Rusia y a Europa recuperar la relación comercial que han tenido hasta hace poco? (Pensemos que, por ejemplo, Rusia ha sido el principal abastecedor de uranio a la fábrica de Juzbado).  

Así pues, sería cosa de enviar a los gobernantes comunitarios un kit de sentido común, provisto de dosis de autocrítica, que les haga reconocer sus errores en política exterior; de sentido del ridículo, para evitar shows como los del kit de supervivencia, y, sobre todo, de sensatez a la hora de calibrar las amenazas exteriores. El miedo es mal consejero.

1 comentario en «UE: Mejor kits de sentido común»

  1. Luis Castro ha conseguido escribir unos comentarios jocosos, muy logrados, sobre la base de una situación tremendamente dramática, lo cual es de agradecer. Es increíble que casi todos los gobiernos europeos le sigan la corriente, con matices, a personajes como Trump. Por supuesto, hay fondos de inversión que se están forrando con esta Nueva Política Armamentística. La clase política, la que detenta el poder lo hace con el plácet del Capital, que para eso les allanaron el camino hacia el gobierno. Esa es la cuestión. Los que hasta hace poco, aunque de mala manera, nos «protegian» de males mayores y por eso había tanto consenso social ahora son directamente una amenaza (quieren guerra, aunque le echen la culpa a los chinos). Pero ahora es todo lo contrario. Hasta el punto de banalizar el mal. Quiero Groenlandia y Canadá, se la compro. Por las buenas o por las malas.

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