Está previsto que la provincia de Salamanca acoja cinco grandes plantas productoras para el aprovechamiento de los residuos, como las de biogás, biometano e hidrógeno planteadas para Doñinos, a unos 8 km de la capital. ¿Hasta qué punto estos proyectos son de verdad perjudiciales para la ciudadanía y poco respetuosos con el medio ambiente? A este respecto, el científico y divulgador Fernando Valladares advierte que, si cualquiera de otros proyectos “nace grande, lo mejor es que no nazca”.
Así lo ha expuesto este jueves en Salamanca, invitado por la plataforma local 'Barrios por el clima'. En este sentido, explica que las plantas idóneas son las concebidas para ser “pequeñas” en su inicio, y que van creciendo de forma respetuosa a lo largo de los años, en función de las necesidades reales, por ejemplo, a través de un sistema “modular” que permita las ampliaciones. “Justo lo contrario de lo que se está haciendo ahora”, destaca el experto.
“¿Por qué se hacen grandes y luego... ya se verá?”, expone Valladares y, a este respecto, lamenta que “porque primero es el negocio y después el servicio”. En este sentido, explica que, sin una correcta previsión al respecto, una planta de biogás puede generar “problemas sanitarios y ambientales”, en lugar de solventar el problema de reutilización de los recursos, como sería su objetivo.
Paralizar la creación de macro plantas como las previstas para Salamanca, una vez que cuenten con el estudio de impacto ambiental que les da luz verde, será “irreversible” en “pocos años”, ha advertido. Asimismo, ha asegurado que cuando proyectos similares se han parado en España ha sido gracias al “empuje ciudadano”, que en Salamanca está presente mediante la presión y labor informativa que llevan a cabo colectivos como 'Cuidamos Villamayor', agrupación que no se opone a las instalaciones, pero que reivindica medidas de seguridad específicas para el medio ambiente y la cuidanía.
Respecto a los posibles daños de este tipo de plantas, Valladares ha destacado “el trasiego de camiones”, unos 200 al día, que afectarán a la vía pública, producirán contaminación sonora y generarán plásticos, así como gases de efecto invernadero. “Eso es gigantesco, no es solo la planta porque, si uno ve la planta, le puede parecer poca cosa”.
200 camiones al día
“Cuando la planta se dimensiona de acuerdo a los residuos orgánicos de la región, esos camiones vienen de al lado” pero, cuando se trata de macro instalaciones, “al lado no hay suficientes residuos para alimentarla”, por lo que los vehículos pueden proceder de hasta 60 km de distancia. Esta circunstancia dejaría de lado la idea de “sostenibilidad , de darle una vida a unos residuos que generan contaminación y que pueden tener una utilidad generando un gas”, pues generaría contaminación “quemando combustibles fósiles... ¡es el mundo al revés”, advierte el científico.
Pensar en las próximas generaciones
Sobre cómo puede mejorar Salamanca para reducir su impacto en el cambio climático, Valladares defiende que “el respeto se alcanza de forma natural si pensamos en otras generaciones”, es decir, teniendo presente si cada decisión puede perjudicar a quienes habiten la ciudad en un futuro, si va haber para ellos “costes ambientales” o “sanitarios”.
Como ejemplo a nivel global (no local), ha cuestionado “¿de qué sirve el dinero, si tienes cáncer de pulmón?”, en referencia a posibles proyectos que puedan perjudicar la salud de la ciudadanía. Además, ha apostado por la creación de una conciencia crítica sobre el cuidado del planeta en la sociedad.
Faltan árboles, sobra granito
Por su parte, 'Barrios por el clima', ha hecho hincapié en la ausencia de planificación medioambiental por parte del Ayuntamiento de Salamanca. El exceso de granito en la ciudad, que genera temperaturas mayores en los meses de calor, la falta de árboles y la intención de instalar las cinco plantas de gran envergadura son los principales problemas que detecta la plataforma en este ámbito, según detalla Rúper Sánchez, que representa a 'Cuidamos Villamayor' dentro de la misma.
'Barrios por el clima' es una organización integrada por una docena colectivos sensibilizados con el cuidado del planeta (varias asociaciones vecinales), y también por personas individuales. Su objetivo es plantear soluciones, siempre en “positivo” y “apoyadas en la ciencia”, para hacer de Salamanca una ciudad más sana y sostenible.