La agresión mortal que acabó con la vida de un hombre de 42 años este miércoles de madrugada en la calle Bordadores fue el último episodio del enfrentamiento que protagonizaron los dos implicados a lo largo de la noche.
Tanto Neutarcio, el portero brasileño detenido por la Policía Nacional como presunto autor de la puñalada mortal, como su víctima se conocían y tenían alguna cuenta pendiente del pasado, según ha podido saber este periódico.
El motivo fue que no le dejó entrar en el bar donde el ahora detenido estaba de portero. Este miércoles de madrugada, volvieron a encontrarse, esta vez en la puerta del local donde ejerce Neutarcio, junto a la Plaza de Monterrey, y también le impidió el acceso. El hombre se fue, pero al poco tiempo apareció de nuevo (casi a la hora de cerrar) y el portero le pinchó en el pecho mortalmente.
La Policía Nacional no tardó en dar con su paradero y lo detuvo como presunto autor del fatal apuñalamiento.
Lo que causa extrañeza en este caso es por qué Neutarcio iba armado, porque los porteros no tienen encomendadas las funciones de seguridad y mucho menos portar armas, ya que en teoría solo se responsabilizan del control del aforo de la sala y, si se produce algún incidente, intervenir sin violencia y llamar a la Policía.