Mazón, durante su anuncio de dejar la presidencia de la Generalitat.
Mazón, durante su anuncio de dejar la presidencia de la Generalitat.

Políticos hay que adornan tan bien lo que no saben y lo defienden con tanto fervor que son aplaudidos, votados y alzados al poder. Gente que ejerce de manera prepotente, jerárquica y excluyente.  De sus adversarios hacen mofa, de los que no les dan la razón, frustrados, y llaman corruptos a los que le piden cuentas de su gestión. Figurantes que acaban generando más problemas de los que resuelven.

Simples y fantasiosos que, pese a crear mal ambiente y propiciar enfrentamientos, consiguen ser tomados por guías estupendos, porque se manejan bien ante el público con discursos ampulosos y son diestros manipuladores de los sucesos de cada día. Personajes, algunos de triste actualidad, que, por incompetentes, contradictorios y engolados, a poco que se les rasque el lustre con que se envuelven se derrumban.

Así estamos, dependiendo en alto grado de ineficaces y aprovechados que con sus ambiciones y abusos ponen en riesgo el Estado que dicen defender. Cínicos e inoperantes que intencionadamente demonizan el presente y hacen incierto el futuro para crear inseguridad y proponerse como salvadores. Oponerse a eso es necesario y de razón, porque, ya saben: ignorar el mundo en que se vive conduce a padecer otro peor.

Licenciado en Geografía e Historia, exfuncionario de Correos y escritor


Aliseda, una puta coja (2018)
Lluvia de cenizas (2021)
Puesto a recobrar el aliento (2023)
Sombras en el jardín (2024)

Sobre el autor

Manuel Rodríguez Barba

Manuel Rodríguez Barba

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