En un mundo materialista y consumista, en el que cada vez más se equipara bienestar con posesión y “estar a la moda” con triunfo, el comprar por comprar se ha convertido en tendencia y el adquirir lo innecesario en ansiedad, agobio y frustración. A tener en cuenta para librarse de esas adquisiciones compulsivas es que lo verdaderamente importante no se compra con dinero.

No se trata de renunciar a darse la satisfacción de comprar lo que gusta, sino de evitar consumos superfluos e inconscientes, cosas cuyo destino es quedar colgadas de la percha. Se trata de recuperar formas de complacencia que no impliquen malgastar y consumir sin control, influenciados por la publicidad, rebajas e impulsos desmedidos. Cuesta mucho ganar lo que se gasta y poco comprar lo que no hace falta. Mejor ser poseedor que poseído.

A unos buenos amigos los he oído decir que han conseguido disminuir las compras excesivas e innecesarias utilizando efectivo en vez de tarjetas de crédito, evitando las compras anticipadas y online e invirtiendo en calidad en vez de en cantidad. Son de los hacen por apreciar de lo que disponen en lugar de anhelar más de lo mismo y dar valor a lo conveniente de reducir el consumo, reutilizar y reciclar. No confunden calidad de vida con nivel de consumo.

Licenciado en Geografía e Historia, exfuncionario de Correos y escritor


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Sobre el autor

Manuel Rodríguez Barba

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