Llevan más de 70 años poniendo guapos a los salmantinos

Pañería Fernández abrió sus puertas en 1954
Pañerías Fernández se fundó en 1954. Fotografía. Pablo de la Peña.

Cuarenta y siete años después de comenzar a trabajar en Pañerías Fernández, Paco Martín sigue ligado a su escaparte, el último que ha montado el de las rebajas el pasado 5 de enero al cerrar al público. Martín recuerda que desde el primer viernes que entró a trabajar vio cómo se montaba el escaparate y “ya se hacía así, como lo estamos viendo ahora mismo, las camisas se colocaban de la misma forma. Solo han cambiado los maniquíes”, recuerda.

Pañerías Fernández abrió sus puertas en la calle Pozo Amarillo en 1954. “En aquella época había poca confección, por lo que se pondrían telas, pero lo iban colocando de la misma manera que ahora”, matiza Paco Martín.

El escaparate de Pañerías Fernández es hipnótico. No puedes dejar de mirarlo. Está todo milimétricamente colocado, ordenado y listo para que el paseante se pare y lo observe. Ya ha conseguido el primer objetivo. El segundo es que traspase la puerta y el último el que salga con una bolsa de la mano. “El secreto para vender es tener de todo”, comparte Paco Martín.

Ellos lo saben y por ese motivo en Pañerías Fernández tienen miles y miles de referencias. Pantalones, camisas, jerséis, pijamas, calcetines, corbatas, parcas, chalecos, trajes,… “Por metro cuadrado, seremos la tienda que más prendas tiene en toda Salamanca”, señala con orgullo Paco Martín.

Paco Martín colocando el escaparate de Pañerías Fernández para rebajas. Fotografía. Pablo de la Peña.

Volvamos al escaparate. “Lleva su tiempo, porque todas las piezas tienen su lugar, solo así se pueden ver, apreciar y tener información de todas ellas. Si no juegas con la posición de las prendas, con los colores, combinar claros y oscuros… le ponemos corbatas o bufandas para que luzcan. Además de todos los carteles con la información. Por ello, o se tiene mucho cuidado con esos detalles o lo tapas. Tienes que andar con mucho tacto para vender las prendas, lo demás son complementos que te ayuden a que así sea”, confiesa Martín.

El escaparte es lo que es, no coge ni una prenda, ni un complemento más. Es importante que el espectador vea sin sentir agobio, Paco Martín comparte que se juega con los colores. “Ordenamos las prendas sobre el mostrador, vamos buscando las camisas que se van a colocar. Cuadros, rallas, lisas… Para no tapar unas a otras”, puntualiza.

Reconoce que le gustaba mucho el escaparate de Pepe Román, en la calle Toro, también una obra de ingeniería, en aquel caso por su tamaño. “Si a mí me llamaba la atención, lo hacía con todos los que pasaban por allí. La misión del escaparate es que el cliente se fije y entre. Después estás tú para enseñar tu género y vendérselo”, matiza Paco Martín.

Pañerías Fernández lleva 72 años vistiendo a los hombres de Salamanca. El mercado ha cambiado mucho en estas siete décadas, frente al comercio digital que se está imponiendo, ellos apuestan por el tradicional, el de toda la vida. Además, solo de caballero, quedan muy pocas tiendas en Salamanca.

“Creo que nos estamos saturando de tanto centro comercial, de tanta franquicia y echamos de menos entrar en una tienda, mirar el mostrador, en nuestro caso de nogal y el originario que se instaló en la tienda, o la atención personalizada”, explica Paco Martín.

Sobre el trato en exclusiva, Paco Martín cuenta una anécdota que le suele ocurrir en verano. “Viene un joven en pantalón corto, camiseta y chanclas y me dice: ‘Vísteme de novio, que me voy a casar y yo no entiendo”, sonríe Martín.

Para ello, tienen camisas de prueba, calzado apropiado, corbata… y así el joven novato se va viendo como novio. “¿Qué quieren? Que seas tú el que los aconsejes y los pongas guapo, porque luego vendrá el padrino y los amigos. Lo que toda la vida ha existido”, matiza.

Las miles de prendas de Pañería Fernández. Fotografía. Pablo de la Peña.

De momento, Internet no les ha hecho mucha mella. “Nos la hará, pero de momento nuestro público quiere ver, tocar y probarse la ropa. Comprobar qué colores le sientan bien. El 80% de las personas que vienen buscando una prenda concreta, se salen con otra, porque ven en Internet a ese modelo que lleva una prenda granate y está muy guapo, pero cuando se la ponen ellos, no se ven también. En cambio, con lo que le ofrecemos nosotros, se va encantado, porque llevamos muchos años trabajando en el sector. Aquí no se trata de vender, lo importante es que vuelva”, defiende Paco Martín.

En Pañerías Fernández se cuida mucho la temperatura ambiente de la tienda. Son miles y miles de prendas las que se encuentran colocadas o perchadas en la tienda. Eso garantiza al cliente que encuentra lo que busca.

“Raro es un hombre que no salga vestido de aquí. Trabajamos desde la talla 38 de pantalón hasta la 74. Tenemos producto nacional, que es el fabricante que te hace caso. Al contenedor que viene de China no le puedes reclamar, ni pedir nada. Aquí, le puedes solicitar al industrial que te haga prendas casi a medida. Te vale un poquito más, pero te atienden. Nosotros funcionamos de esa manera”, destaca.

Los pantalones los traen de Pozoblanco, Córdoba; las chaquetas, de León, Madrid o Almagro. “Todo lo que podamos, producto nacional. Es donde está la calidad. Lo que viene de fuera es más barato, porque es malo. En nuestras prendas figura un letrero que pone: ‘Fabricado en España’. Antes nadie la hacía caso, ahora te vienen pidiendo esto en concreto, porque duran más y hay que plancharlas menos. Nos damos cuenta que lo bueno lo teníamos aquí”, indica Paco Martín.

Miras y miras y compruebas que está aprovechado hasta el último espacio que hay en la tienda, pero que sepan los que atraviesan la puerta de Pañerías Fernández que lo que ven ahí, solo es el 30% de todas las prendas que tienen en el almacén.

Pañerías Fernández lleva más de 70 años con la misma esencia. Tiene el encanto de las tiendas de toda la vida.  

Fotografía. Pablo de la Peña.

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