Tras 18 años de negociaciones intermitentes, la Unión Europea y la India han firmado en Nueva Delhi un acuerdo de libre comercio sin precedentes. Este pacto no solo busca dinamizar la economía de dos gigantes que suman 2.000 millones de personas, sino que envía un mensaje político claro frente al proteccionismo de la nueva administración de Donald Trump y el dominio comercial de China.
Adiós a los aranceles: sectores beneficiados
El acuerdo permitirá a los exportadores europeos ahorrar unos 4.000 millones de euros anuales en impuestos aduaneros. Se eliminarán o reducirán drásticamente los gravámenes en el 96,6% de los bienes. Estas son algunas de las rebajas más significativas:
- Automoción: Los aranceles a coches bajarán del 110% a solo un 10% de forma gradual.
- Vinos y aceites: El vino pasará del 150% al 75% (con vistas a llegar al 20%) y el aceite de oliva bajará del 45% al 0% en cinco años.
- Industria: Maquinaria, químicos y farmacia verán desaparecer la mayoría de sus barreras comerciales.
- Nota para el sector agrícola: Para calmar los ánimos en Europa, el acuerdo excluye productos sensibles como el arroz, el azúcar y la carne de vacuno, que mantendrán sus protecciones actuales.
Más que comercio: seguridad y tecnología
El pacto trasciende lo económico para convertirse en una alianza estratégica de defensa y tecnología:
- Talento y movilidad: Se crearán «vías rápidas» para que ingenieros, investigadores y estudiantes indios trabajen en Europa, aliviando la falta de personal cualificado en el sector tecnológico.
- Seguridad: Incluye cooperación en ciberseguridad, vigilancia marítima y lucha contra el terrorismo.
- Descarbonización: La UE invertirá 500 millones de euros para ayudar a la India a producir hidrógeno verde y transitar hacia una industria más limpia.
- Privacidad de datos: Se ha diseñado un marco de «interoperabilidad» que permitirá a las empresas europeas operar datos en India respetando la estricta normativa de privacidad de la UE.
El camino hacia la ratificación
Aunque la firma es un éxito histórico, el proceso aún no ha terminado. Durante el segundo semestre de 2026, el texto deberá ser traducido, revisado jurídicamente y ratificado tanto por las instituciones europeas como por los Estados miembros. Si se cumplen los pronósticos, el acuerdo será una realidad plena para finales de año, con el objetivo de duplicar el comercio bilateral para 2032.
















