La ampliación de 244.000 metros cuadrados de suelo industrial en la Plataforma Logística de Salamanca no es un hecho aislado, es un capítulo más de una estrategia que lleva años consumiendo decenas de millones de euros públicos bajo la promesa de convertir a la ciudad en un gran nodo logístico del oeste peninsular.
El proyecto, impulsado por el Ayuntamiento de Salamanca a través de Zaldesa y con respaldo de la Junta de Castilla y León, se presenta como una apuesta estratégica vinculada al Corredor Atlántico, pero la pregunta incómoda sigue en el aire, qué ha cambiado realmente en la economía salmantina tras años de anuncios e inversiones.
La inversión acumulada, sumando urbanización, terminal ferroviaria y sistemas generales, supera ampliamente los 30 millones de euros de dinero público. Sin embargo, el impacto tangible en términos de empleo estable, implantación de grandes industrias tractoras o aumento significativo de actividad exportadora es, por ahora, limitado. Se urbanizan parcelas, se anuncian futuras operaciones logísticas y se repite el relato de Salamanca como nodo estratégico, pero la estructura económica de la ciudad apenas se transforma.
Más preocupante aún es el debate sobre el suelo. Parte de los terrenos hoy revalorizados eran antiguamente eriales adquiridos años atrás y que, tras su recalificación y urbanización con inversión pública, han incrementado su valor de forma evidente. No existen pruebas públicas de irregularidades, pero sí una cuestión legítima de interés general, cuando la inversión pública multiplica el valor de terrenos privados, quién captura realmente ese beneficio, la ciudad en su conjunto o quienes tenían capacidad para adquirir o conservar suelo antes de su desarrollo. "La transparencia en los procesos de adquisición, valoración y posterior venta de parcelas es clave para despejar cualquier sombra de duda", señala Chenche Martín Galeano, dirigente de Por Salamanca.
El precedente de Las Malotas debería servir de advertencia. Aquel polígono industrial nació también con grandes expectativas de dinamización económica y generación de empleo. "Décadas después, su grado de actividad dista mucho del discurso inicial. Urbanizar suelo no garantiza tejido productivo. La historia reciente demuestra que el problema no es la falta de metros cuadrados industriales, sino la dificultad real para atraer y consolidar proyectos empresariales de peso", agrega.
Martín Galeano indica que Por Salamanca ha defendido la necesidad de revisar el modelo de desarrollo económico y de exigir mayor transparencia en las operaciones vinculadas al suelo y a las grandes infraestructuras. "Yo he reivindicado en distintas ocasiones un urbanismo más participativo, auditorías públicas de grandes proyectos y una planificación económica centrada en el interés general y no en el impacto mediático. Esa exigencia de rendición de cuentas cobra especial sentido en proyectos de esta magnitud", explica.
Conviene recordar además el contexto político. El Partido Popular gobierna el Ayuntamiento de Salamanca desde 1995, es decir, más de tres décadas de continuidad, y mantiene la presidencia de la Junta de Castilla y León de forma ininterrumpida desde 1987. Más de treinta años de responsabilidad directa sobre el modelo territorial, industrial y logístico de la comunidad y de la ciudad. "Tras tanto tiempo en el poder, lo razonable sería esperar una estrategia consolidada, resultados evaluables y transparencia absoluta. Sin embargo, lo que percibe buena parte de la ciudadanía es improvisación, anuncios sucesivos y escasa información detallada sobre retornos reales, empleo generado y beneficiarios finales de la revalorización del suelo", resume.
Añade que la experiencia demuestra que una infraestructura logística no se consolida solo con hormigón y titulares. Depende de conexiones ferroviarias competitivas, operadores consolidados y un ecosistema empresarial real. "Sin tráfico ferroviario constante y sin una red plenamente modernizada hacia Portugal y el resto del corredor atlántico, el riesgo es que el puerto seco funcione muy por debajo de su capacidad durante años. Mientras tanto, Salamanca sigue afrontando envejecimiento poblacional, fuga de talento joven y escasa diversificación industrial. Cada euro destinado a urbanizar más suelo es un euro que no se invierte directamente en apoyo a pymes locales, innovación tecnológica, formación especializada o incentivos a sectores de alto valor añadido", afirma.
Concluye diciendo que "la cuestión de fondo no es estar a favor o en contra de la logística, sino exigir que después de más de tres décadas de gobiernos del mismo signo político exista planificación rigurosa, evaluación pública de resultados y máxima transparencia en la gestión del suelo y del dinero común. Salamanca necesita desarrollo económico, pero también garantías claras de que las inversiones responden al interés general y no a una dinámica donde el riesgo lo asume la ciudadanía y los beneficios potenciales se concentran en unos pocos".
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