«La formación tiene que estar ahí para darle sentido a lo que venga detrás»

Raquel Pérez Giráldez, expone en la Sala de La Salina ‘Universos’ hasta el 26 de abril
Raquel Pérez Giráldez, expone en la Sala de La Salina ‘Universos’ hasta el 26 de abril. Fotografía. Pablo de la Peña.

Pasear una exposición con el artista es un disfrute. Hacerlo con Raquel Pérez Giráldez es una master class de arte. Transmite multitud de sensaciones, pero dos muy claras: le gusta pintar y ama la docencia. Durante la charla quedaran claras ambas, no sabría cual tiene más peso, quizá las baldosas hidráulicas de la cocina de su infancia.

¿Ha invitado a sus alumnos –imparte clases en el IES Mateo Hernández- a ver su exposición?
No, estoy esperando a que pasen los exámenes. Estamos en plena evaluación en la ESO y 1º de Bachillerato, la de 2º, ya fue.

Algunos ya la han visto. ¿Qué le han dicho sus alumnos?
Los que más conscientes han sido, son los de 2º de Bachillerato. Me han deseado suerte. Sé que algunos han venido a verla, porque tengo una cuenta de Instagram, donde publico sus trabajos y los míos. Se conoce que han hurgado por ahí y lo han visto. Algunos han venido. Pero, lo voy a decir esta semana, el jueves -26 de marzo- que es el último día de clase, les diré: ‘Si no tenéis un plan mejor para las vacaciones, acercaros a La Salina’.

Es un buen plan.
(Risas) No sé si bueno o malo, pero es un plan.

Raquel Pérez Giráldez, expone en la Sala de La Salina ‘Universos’ hasta el 26 de abril. Fotografía. Pablo de la Peña.

¿Cree que ha despertado alguna vocación?
No sé si una exposición puede despertar una vocación… Me imagino que a todos nos influye ver exposición. Sin embargo, para mí fue vital una persona que me dio clase. Me marco. Creo que a todos nos ha ocurrido que un buen profesor, dejó una huella y eso modificó o cambió tu vida.

¿Cree que usted también lo ha hecho?
Sí, me consta. Tengo médicos, que tengo poco que ver, salvo con uno, que dudaba entre Bellas Artes o Medicina.

¿Qué le dijo?
Tienes que ser médico, porque si eres igual de bueno que en las Bellas Artes, tienes que ser médico. También le dije, que cuando acabara la carrera de Medicina, tenía que hacedle ese regalo al mundo de seguir pintando. Creo que lo ha hecho. Tengo alumnos que estudiaron Bellas Artes y desarrollan su labor en el mundo de las artes.

Enhorabuena.
En algunos niveles la distancia entre ellos y yo es corta. Eso aporta mucha frescura a las clases… La fluidez, la comunicación… El intercambio de ideas, de conceptos, de datos… De vida. Eso puede influir mucho.

¿Cuánto la inspiran las ocurrencias de sus alumnos?
Muchísimo. Los chavales son mi gran cantera. Además, no dejan de sorprenderme. Incluso los grupos peores académicamente, pueden llegar a tener unos trabajos que alucino. A veces con los que más luchas, acabas consiguiendo grandes resultados.

Raquel Pérez Giráldez, expone en la Sala de La Salina ‘Universos’ hasta el 26 de abril. Fotografía. Pablo de la Peña.

¿Cuántos Universos caben en la paleta de Raquel Pérez?
Todos. El expresarme gráficamente me da una libertad que quizá no la gozo en la realidad. Esa es la libertad, el poder hacer lo que me dé la gana, cuándo me dé la gana… Utilizando conceptos, elucubraciones… y reflejarlos en un papel, en un lienzo, para mí es la libertad total. También es verdad que cuento con algo que no todo pintor tiene, no vivo de ello. Eso es muy importante.

Le da libertad.
Hago lo que quiero. Nadie me va a atar. Eso de decir: ‘Si expongo, bien; si no expongo, también’. Lo mismo si vendo o no, porque estoy disfrutando de todo este proceso. Esa libertad es maravillosa.

¿Dónde guarda tantos cuadros?
En mi estudio. Nos hicimos una casa en un pueblo hace unos años. Antes pintaba en casa, pero nacieron mis hijos y estaban oliendo todos aquellos productos, me parecía que no era el lugar. Decidimos buscar un terreno e hicimos la casa en base a alguien que pinta. Tengo un estudio en el bajocubierta que me permite almacenar, trabajar, que no me huela la casa a productos, porque la vivienda está abajo. Me da mucha libertad.

También le permitirá ‘romper’ con las idas y venidas de la cotidianidad…
Es que me traslado a otro mundo. Cuando subo las escaleras, incluso cuando mis hijos vivían en casa, les decía: ‘Está papá, si necesitáis algo’, cuando subía a pinta, porque si ellos subían, que es muy divertido para un niño, entonces ya no trabajo yo, son ellos. (Risas)

El Universo tiene un orden milimétrico. ¿Háblenos de su geometría?
Es un orden. Es el orden de mi mundo, es como si yo aportara estabilidad a algo que no la tiene. Todo la geometría es una ciencia y cómo tal me aporta seguridad, a parte que me muevo bien con ella, no tengo ningún problema, y creo que ampara mi producción más artística, figurativa, suelta… Es como si se complementara. Algunas personas les ha chocado que mezclara esos dos conceptos tan distintos de la pintura o de la representación gráfica, pero creo que conviven.

En su caso no es por el miedo al vacío del fondo…
¿El Horror vacui? (Risas) No. De hecho, creo que a veces el fondo hay que mantenerlo intacto.

¿Por ejemplo?
En las acuarelas lo hago. Incluso en las ilustraciones. A veces ese blanco, lo que hace es que solo se vea lo que realmente importa y un fondo solo distraería. El fondo juega conmigo, si lo necesito, lo uso. El tener todas esas herramientas y tener la libertad de utilizarlas, creo que ese es el gran juego.

Raquel Pérez Giráldez, expone en la Sala de La Salina ‘Universos’ hasta el 26 de abril. Fotografía. Pablo de la Peña.

¿Qué parte de esa arquitecta frustrada hay en sus cuadros?
Al final la vida decidió por mí. Mi formación es de ciencias, porque pensaba que sería más fácil adaptarme, si me fallaba el ‘calculo’, y no podía entrar en Bellas Artes, podía ponerme a tono si hacía Arquitectura, que si me iba por letras, pasarme a Arquitectura, iba a alucinar. Por eso, me fui por ciencias. Me matriculé en Arquitectura, pero jugándomela al examen de ingreso en la Facultad de Bellas Artes de Salamanca.

Dos profesiones distintas.
Mi padre me veía y me decía: ‘¿Qué te pasa?’. Tenía 17 años y un dilema. No tenía nada claro. Él me dijo que era una decisión que tenía que tomar yo.

Es horrible que con 17 años tengamos que tomar una decisión que nos cambia la vida. ¿Qué hizo?
Lo dejé al azar, hadas, dioses…

Usted es gallega.
A las meigas… a lo que hiciera falta. Me vine al examen de ingreso, que había una gran criba, y si aprobaba es que me tenía que quedar. El examen duraba varios días, por lo que viví aquí y tuve un golpe muy grande.

¿En qué sentido?
Iba caminando por Serrano, cerca de la Pontificia en dirección a Ciencias y de repente le dije a mi padre: ‘Me tengo que quedar en esta ciudad’. No había Bellas Artes en Galicia y tuve un flash con Salamanca tremendo.

Se quedó.
Sí, cuando estaba esperando por los resultados del examen de ingreso en Bellas Artes estaba atacada, me marcó muchísimo. Fue una suerte. Del grupo que vinimos, solo entramos dos. Creo que no me equivoqué. Durante un tiempo pensé que podía empezar Arquitectura, pero me di cuenta que no, que ya estaba satisfecha con lo que tenía y trabajar como docente había llenado muchos huecos.

Además, pinta muchas casas.
(Risas) Y, cuando remodelo mi casa, lo primero que hago son mis dibujos a escala. Cuando le doy un trabajo para hacer en mi casa, lo tengo muy definido, sé perfectamente lo que quiero. Al principio me dejaba asesorar, luego aprendes y haces lo que quieres, si me equivoco… ¡Qué le voy a hacer!

Es muy importante saber decir que no.
Muy importante y lo he aprendido con el tiempo.

Raquel Pérez Giráldez, expone en la Sala de La Salina ‘Universos’ hasta el 26 de abril., junto a uno de los poemas escrito por su hija para la exposición. Fotografía. Pablo de la Peña.

¿Cuánto han influido las baldosas hidráulicas que había en la cocina de su casa?
(Risas) Ese ha sido mi gran juego. Creo que muchísimo. Es una casa súper antigua, de techos llenos de escayolas. Los techos medían 5,20 metros.

¡Guau!
Era preciosa. La casa estaba dividida en dos, la mitad como clínica, mi padre era médico, y la otra parte, vivienda. Me críe jugando en el suelo y mirando a través de una galería que era un balcón al mundo. Las baldosas hidráulicas de la cocina o de los baños, que tenían otros dibujos, me marcaron profundamente. Esa tridimensionalidad, esos colores… ¡Vamos! Me encantan las baldosas hidráulicas. (Carcajada)

A la belleza de la naturaleza no le llega nada. ¿Somos conscientes de que con un simple paseo estamos admirando la belleza pura?
Alguna gente sí otra no. La naturaleza es la obra de arte más grande que podemos tener. Es magia. Solo hay que mirar un poquito. No hay que ir a ningún sitio idílico. No va de eso. Por detrás de mi casa, me asomo al porche y veo unos campos que nada tiene que ver con los míos de Galicia, son enormes, es La Armuña, que van cambiando de color en las épocas del año. La primera vez que vi cómo se movía el cereal dije: ‘Pero, si tengo mar’. Esta tierra es alucinante. Está seca y llueve un poco y se transforma en un campo de golf. Esa riqueza cromática, esa limpieza en el paisaje, que no tiene nada que ver del lugar donde procedo, en Galicia hay montículos, verdes distintos… aquí limpio, sereno. La naturaleza es una fuente inagotable de inspiración.

Raquel. ¿Cuándo se cierra un cuadro?
(Risas) No se cierra nunca. Un día dices: ‘Hasta aquí hemos llegado amigo. No te voy a tocar más’. ¿Está acabado? Probablemente no. Hay veces que veo un cuadro pintado por mí en una pared de otra casa y quiero decirle: ‘Perdona, bájalo que quiero darle un retoque’. Es inevitable. Es un poco angustioso. A mí cuando alguien me dice que pitar los relaja, a mí no. A mí me produce un esfuerzo.

Quizá porque crear es un esfuerzo donde tiene que haber muchísima técnica y formación detrás.
Totalmente. La flauta puede sonar una vez, pero no dos. Eso es lo que debemos transmitirle a los jóvenes, que la formación no es ninguna broma, son los pilares de la obra que tú vas a construir.

Luego haz lo que tú quieras con ella…
Exacto. La formación tiene que estar ahí y tiene que dar sentido a todo lo que venga detrás. Eso lo tengo claro.

****** Raquel Pérez Giráldez, expone en La Salina ‘Universos’ hasta el 26 de abril

Deja un comentario

No dejes ni tu nombre ni el correo. Deja tu comentario como 'Anónimo' o un alias.

Más artículos relacionados

Te recomendamos

Buscar
Servicios