El corazón de cientos de personas ‘ardió’ en el Caem

Concierto del Stabat Mater, de Haydn
La Orquesa Clásica del Teatro Liceo, el Coro de Cámara de la Usal, Lore Agustí, Adriana Mayer, Ariel Hernández-Roque, Josao Fernandes y los directores, Alfonso Sebastián y Bernardo García -Bernalt.

Genial. Un disfrute. ¡Qué rato tan delicioso. Me ha encantado…. Expresiones, palabras, frases que se escuchaban en el hall del Caem este sábado cerca de las 22.00 horas, después de divertirse con la actuación de los músicos de la Orquesta Clásica del Liceo, las voces del Coro de Cámara de la Usal y las interpretaciones de Lore Agustí, soprano, Adriana Mayer, contralto, Ariel Hernández-Roque, tenor y Joao Fernandes, bajo. Dirigidos por Alfonso Sebastián y Bernardo García-Bernalt.

El conjunto logró que se creara un clima de duelo, dolor, angustia, muerte, pena y vida, porque de todo ello y de la gloria se compone el devenir de los días.

El Caem acogió el Stabat Mater, de Haydn. Una obra que narra el dolor de una madre al ver cómo le es arrebatada la vida a su hijo. El carrusel de emociones de María durante la Crucifixión. No hay nada más antinatural que unos padres pierdan a un hijo. Tanto es así, que el lenguaje no ha creado una palabra para expresar ese dolor. Una palabra no, pero una música sí. El Stabat Mater te lleva al momento de la desgarradora despedida.

Alfonso Sebastián explicó minutos antes de comenzar a dirigir en qué consistía la obra y en qué momento Haydn la compuso y la recompuso. Leyó el poema del Stabat Mater traducido por Lope de Vega y pidió al público que hicieran suyo uno de los versos: Haz que mi corazón arda.

Lo lograron. El agradecimiento por ese rato de disfrute lo recibieron a modo de aplauso cerrado, al unísono y prolongado. Nadie quería abandonar el Caem. Los aplausos cesaron cuando se encendieron las luces, pero lo mismo que ocurre al despertar de un buen sueño, los presentes experimentaron una sensación de reparación física y mental, con energía renovada, claridad mental y un estado de ánimo positivo. ¡Vamos! una sensación de bienestar y se llevaron la agradable emoción vivida durante el concierto.

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