El amistoso entre España y Egipto en el estadio de Cornellá se vio empañado por el comportamiento de un sector de la grada. Lo que comenzó como una sonora pitada al himno visitante antes del pitido inicial, derivó durante la primera parte en cánticos de carácter discriminatorio: "musulmán el que no bote" resonó en varias ocasiones en el feudo barcelonés.

Resulta paradójico que estos ataques ocurran mientras la afición se rinde ante Lamine Yamal. El joven extremo, gran ídolo local y de fe musulmana, fue el jugador más ovacionado por el mismo público que, minutos después, entonaba cánticos ofensivos contra las creencias que él mismo profesa.

Pese a la gravedad de los insultos y la reiteración de los mismos, el equipo arbitral liderado por el búlgaro Georgi Kabakov no tomó medidas. A pesar de contar con un cuerpo técnico completo y un cuarto árbitro a pie de campo, el protocolo antirracista no fue activado, permitiendo que el encuentro continuara sin interrupciones ni advertencias por megafonía que pudieran haber derivado en la suspensión del choque.

En otras fases del primer tiempo también se pudo escuchar el clásico del verano pasado de "Pedro Sánchez, hijo deputa" banda sonora de la derecha dura y la extrema derecha española.

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La Crónica de Salamanca

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