Opinión

El desprecio al Derecho Internacional y sus consecuencias para civiles en Irán

La escuela atacada en Irán. Imagen. RTVE.

Masacre en una escuela en Irán durante los bombardeos de Estados Unidos e Israel, las víctimas civiles del conflicto.

La muerte de 168 niñas en una escuela de primaria en la ciudad de Minab, en el sur de Irán, ha provocado indignación en todo el mundo y la condena de varias ONGs, como Amnistía Internacional, y de organizaciones intergubernamentales, como las Naciones Unidas y específicamente la Unesco.

El pasado sábado 28 de febrero en el primer día de la Guerra de Israel y Estados Unidos contra Irán, se llevó a cabo un ataque contra una escuela de primaria para niñas. En el momento en que escribo este artículo, el miércoles 4 de marzo, el Gobierno de los Estados Unidos no niega que haya llevado a cabo el ataque, pero tampoco lo confirma, diciendo que EEUU “no ataca deliberadamente a colegios”. Dicho lo cual, independientemente de si EEUU haya sido el responsable o no de este bombardeo, yo quiero poner el foco sobre las víctimas inocentes del ataque, en particular a las 168 niñas que iban al colegio esa trágica mañana y nunca volvieron.

Estamos asistiendo a un fenómeno preocupante donde se ataca directamente a infraestructuras civiles como viviendas, hospitales y colegios. Lo hemos visto en Ucrania, Gaza y ahora en Irán. El Derecho Internacional Humanitario es clarísimo al respecto, en la guerra hay objetivos legítimos e ilegítimos que todos los gobernantes y dirigentes militares conocen de sobra desde hace un buen tiempo. Desde la edad media ha habido códigos de conducta para tropas sobre cómo tratar a su adversario y a la población civil. Más recientemente están las famosas convenciones de Ginebra de 1949, que detallan explícitamente cómo deberían actuar las fuerzas armadas involucradas en un conflicto para proteger a la población civil. El artículo 53 garantiza específicamente la protección de los niños y su derecho a la educación y prohibiendo explícitamente que se ataquen colegios.

Además, cabe recordar que este ataque no tiene nada que ver con los objetivos militares que tienen Estados Unidos e Israel en el conflicto y es totalmente contraproducente si el objetivo que pretenden cumplir es de derrocar al régimen totalitario islamista en Irán. El pueblo iraní una vez más es victima de unas circunstancias sobre las que no tienen ningún control, son masacrados por su propio gobierno por protestar contra él y ahora también están siendo asesinados por países que luchan contra este mismo gobierno. El artículo 33 de la Convención prohíbe expresamente los castigos colectivos que por desgracia hemos visto contra la población civil en Irán tanto por parte del Régimen de los Ayatolás como por Estados Unidos e Israel.

Es importante decir que, por desgracia, en todas las guerras hay bajas civiles, pero los beligerantes tienen la obligación de hacer todo lo posible para evitarlo. Dicho lo cual, el bombardeo especifico de un colegio con un misil de precisión era totalmente evitable e, insistimos, innecesario para derrocar al régimen iraní. En el mejor de los casos fue un error trágico provocado por una actuación imprudente, en el peor  fue un ataque deliberado contra la población civil y por lo tanto, un crimen de guerra.

Este es un triste ejemplo una vez más de como se vulnera el derecho internacional con impunidad y las graves consecuencias que eso tiene tanto para la estabilidad internacional como, más importante que eso, para las vidas de los civiles.

Por. George Miguel Gardner García, defensor de los Derechos Humanos

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