Floren Faure y Emi Lozano, responsables de Amarilla Pastelería que brilla, festejaron con clientes y amigos y contaron su experiencia al frente del dulce negocio del primer aniversario de su proyecto de vida, donde los productos argentinos -alfajores, empanadillas, tortas…, se han hecho un hueco en los gustos salmantinos.
“Estamos muy felices, al margen de que el negocio va funcionando poco a poco, que nuestros clientes están contentos. No me esperaba el cariño que hemos recibido”, cuenta emocionada Floren Faure, de Amarilla Pastelería que brilla.
Señala que les ha venido muy bien ese mimo salmantino, “porque emigrar es difícil, duro… Así y todo aunque uno lo elige, que no es por una guerra o cuestiones económicas, es un trance complicado y uno está necesitado de afecto. Nos ha fortalecido”, matiza.

Lo que han encontrado en Salamanca es mucha comprensión y siempre han escuchado preguntas enfocadas a cómo están, cómo se encuentran. “Volvería a pasar por todo. Ha sido un año que se ha pasado en un flash”, puntualiza.
El barrio de Labradores, están en Sánchez Llevot, los ha acogido bien y están felices porque tienen clienta de todas las edades. “Eso nos enriquece aún más, conocemos otras historias”, añade la responsable de Amarilla.
Además, los alfajores han tenido mucha aceptación. “Son una opción más en Salamanca”, dice entre risas.

Por su parte, Emi Lozano, la otra mitad de Amarilla, reconoce que ha sido un año “intenso, por las mudanzas. El 1 de abril de 2025 se materializó este negocio. Recuerdo que abrimos a las 18.00 horas y a las 18.05 se llenó el establecimiento y para mí era una experiencia nueva. Me dije: ‘¿Qué hago aquí? Me voy’. Pero no, lo sacamos adelante y un año después aquí estamos, avanzando, creciendo y aprendiendo. Conocemos a gente muy agradable y haciendo amigos. Todos los días poniéndole una sonrisa a los que entran por la puerta”, comenta luciendo esa sonrisa.


















