El reloj corre hacia el abismo en Oriente Próximo. A pocas horas de que expire el ultimátum de la Casa Blanca, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha endurecido su retórica contra Irán con una advertencia catastrófica: si Teherán no acepta las exigencias de Washington antes de las 2 a.m. del miércoles, horas española, la respuesta militar será total.
«Toda una civilización morirá esta noche y nunca volverá», sentenció Trump a través de sus redes sociales, calificando el momento actual como uno de los puntos de inflexión más críticos de la historia moderna. Aunque su vicepresidente, J.D. Vance, matizó desde Hungría que aún ve margen para un acuerdo, el tono del mandatario sugiere que la maquinaria de guerra ya está en marcha.
Objetivos estratégicos
La amenaza no es solo verbal. Estados Unidos ya ha identificado infraestructuras críticas -transporte y movilidad- como posibles blancos, a pesar de las advertencias internacionales sobre la protección de zonas civiles.
Mientras el mundo espera el vencimiento del plazo, la tensión ya ha estallado en puntos clave:
- Isla de Jark: Este enclave vital para el petróleo iraní ha sufrido ataques este martes. Aunque fuentes de inteligencia indican que los impactos se limitaron a instalaciones militares, el mensaje es claro: la capacidad de exportación de Irán está en el punto de mira.
- Ofensiva de Israel: En una acción coordinada con EEUU, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han lanzado oleadas de ataques sobre Teherán y otras regiones, justificando la destrucción de puentes y vías férreas bajo el argumento de que son utilizadas por la Guardia Revolucionaria para el traslado de armamento.
La resistencia de Teherán
La respuesta del régimen iraní no se ha hecho esperar. El portavoz de Exteriores, Esmaeil Baqaei, apeló a la «lógica y la fe» de su nación frente a la «fuerza bruta» de Washington. Por su parte, la Guardia Revolucionaria ha advertido que cualquier violación de sus «líneas rojas» provocará una respuesta que irá «más allá de la región».
En un clima de fervor nacionalista, el presidente Masoud Pezeshkian aseguró que millones de iraníes están listos para el «sacrificio» en defensa del país, en un contexto marcado por la reciente muerte del líder supremo, Alí Jameneí, durante los primeros bombardeos de febrero.
Ramificaciones regionales
El conflicto amenaza con desbordarse. En el Líbano, Israel ha bombardeado un séptimo puente sobre el río Litani, buscando cortar las rutas de suministro de Hizbulá.
Mientras tanto, la comunidad internacional observa con impotencia. La ONU ha expresado su alarma por el posible ataque a plantas de energía y servicios básicos, recordando que el Derecho Internacional prohíbe el castigo a la población civil. Sin embargo, con las propuestas de paz estancadas y el control del estrecho de Ormuz en disputa, la diplomacia parece haber cedido su lugar a los tambores de guerra.
El plazo expira este miércoles de madrugada. Lo que ocurra en las próximas horas determinará si la región se encamina hacia una reconfiguración forzada o hacia un conflicto de proporciones impredecibles.















