El conflicto laboral en Majorel Salamanca ha entrado en su fase final y más amarga. A pesar de la presión social y las promesas institucionales de las últimas semanas, el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) es ya una realidad ejecutada. Según ha confirmado a este periódico Noelia González, miembro de la representación legal de los trabajadores (RLPT), el proceso no tiene retorno: las cartas de despido fueron entregadas el pasado 20 de marzo, sellando el destino de 169 trabajadores en la provincia.
Salidas escalonadas
Mientras que algunos contratos finalizaron el mismo día de la notificación, otros trabajadores tienen fijada su fecha de salida para este viernes, 10 de abril, y el resto abandonará la empresa el próximo 16 de abril. «Las cartas de despido están entregadas y ya no hay marcha atrás», afirma González, confirmando que la empresa se ha mantenido firme en su intención de recortar la plantilla en Salamanca.
Contactos con el Ministerio y la Inspección
Tras el anuncio de la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, calificando el ERE de «fraude», el Comité ha buscado que esas palabras se traduzcan en hechos. Aunque Noelia González aclara que no ha habido reuniones directas con la ministra tras aquel encuentro, sí subraya que si existe un contacto abierto: «Se están manteniendo reuniones con las autoridades laborales competentes de la Inspección», asegura, lo que indica que el Ministerio sí ha activado los mecanismos de control prometidos para supervisar la legalidad del proceso.
El fin de las movilizaciones y el peso de la precariedad
No hay nuevas movilizaciones previstas, en gran parte debido a la precariedad del sector. Con salarios ya muy ajustados, la plantilla no puede sostener el coste económico de más paros. «Una vez efectuados los despidos, no esperamos mucho apoyo o movilización del entorno», admite González.
El impacto emocional en el centro de trabajo es evidente. González describe un ambiente muy distinto al de EREs anteriores debido al alto volumen de afectados. La plataforma se ha convertido en un lugar marcado por la «apatía, la tristeza y la tensión», donde quienes mantienen su puesto permanecen «expectantes» ante lo que pueda venir los próximos días.
Texto: Lara Arias Lordén

















1 comentario en «Salamanca asume el golpe de Majorel»
Tendrá algo que ver esto con lo de los trenes ¿?