La esperanza de un alivio en el conflicto de Oriente Próximo ha durado apenas unas horas. A pesar del anuncio oficial de una tregua de 14 días entre Washington y Teherán, la reactivación de la ofensiva israelí sobre el centro de Beirut ha provocado que la Guardia Revolucionaria de Irán clausure nuevamente el estrecho de Ormuz, el principal pulmón energético del planeta.
Este miércoles se cumplían 40 días desde el inicio de las hostilidades directas entre Estados Unidos e Irán. La jornada comenzó con optimismo tras el anuncio del presidente Donald Trump sobre un cese de ataques por dos semanas, fruto de una intensa mediación liderada por Pakistán.
El acuerdo buscaba desatascar el comercio mundial, paralizado por el bloqueo de Ormuz que mantiene a más de 2.000 buques varados. Sin embargo, la fragilidad del pacto se hizo evidente de inmediato:
- El factor Líbano: Mientras Pakistán aseguraba que la tregua incluía al país vecino, Trump aclaró que Líbano queda «fuera de la ecuación» debido a la presencia de Hizbulá.
- La ofensiva israelí: Israel ha intensificado sus bombardeos en el corazón de Beirut sin previo aviso, argumentando que Hizbulá se está infiltrando en zonas civiles fuera de sus bastiones habituales.
El caos en el estrecho de Ormuz
La reapertura del estrecho, por donde circula el 20% del crudo y gas mundial, ha sido fugaz. Aunque MarineTraffic registró movimientos iniciales de petroleros y buques de gas licuado, la agencia iraní Fars confirmó el cierre total de la navegación poco después de conocerse las víctimas civiles en Líbano.
Esta parálisis logística continúa asfixiando la economía global, disparando los precios de carburantes, alimentos y electricidad, y dejando en el limbo a cientos de cargueros que temen las condiciones y «cánones» que Teherán pretenda imponer para transitar.
Discursos cruzados: ¿Victoria o sabotaje?
Desde Washington, el mensaje es de triunfo. Trump ha llegado a hablar de una «edad dorada para Oriente Medio», asegurando que Irán ha aceptado el fin del enriquecimiento de uranio y la eliminación de sus restos nucleares. Por su parte, el Secretario de Guerra, Pete Hegseth, ha calificado la operación como una «victoria militar histórica».
Sin embargo, la realidad sobre el terreno es menos clara:
- Denuncias de Irán: Teherán denunció un ataque contra su refinería en la isla de Lavan en pleno alto el fuego.
- Inestabilidad regional: Kuwait informó de la interceptación de drones en su espacio aéreo durante la mañana de este miércoles.
Lo que Trump presentó como el paso previo a un acuerdo de paz definitivo se enfrenta ahora a un escenario de máxima incertidumbre. El cierre de Ormuz no solo es una respuesta militar de Irán, sino un golpe directo a la línea de flotación de una economía mundial que aguarda con urgencia una desescalada real.















