Quizá un día de estos el Crucero de los Ajusticiados se tomé la justicia por su mano y descubriremos su furia. Es una vergüenza, siendo Salamanca Patrimonio de la Humanidad, que los visitantes, miles y miles, que bajan o suben por Tentenecio, hagan un descanso y miren para arriba a la escultura que tienen delante y se encuentren con tan bochornosa y vergonzosa imagen de una estatua que clama una revisión.
El Crucero de los Ajusticiados está ubicado en la Puerta del Río, también conocida como la Puerta de Hércules, Puerta Imperial o de Aníbal.
Según el blog Salamanca en el Ayer, el lugar que ocupa hoy es el solar en que se levantaba la pequeña iglesia de San Gil, erigida en el territorio de los mozárabes, y derruida en tiempos de Juan I, junto a las casas cercanas, para desembarazar la muralla a efectos defensivos.
El Crucero es del siglo XV. La Cruz es renacentista en las labores de los brazos y luce, por el lado que mira a la ciudad, un artístico Crucificado y por el que da hacia el río una elegante Virgen.

En cuanto a la figura del Cristo, muy deteriorada por el paso de los siglos y la inclemencias climáticas, es la representación de un Jesús vivo. Salamanca en el Ayer detalla que tiene la mirada dirigida hacia el cielo y el cuerpo con torsión de la cadera izquierda, la melena no muy abundante cae sobre la espalda, gran corona de espinas, cuello alargado, torso abombado con costillas bastante dibujadas pese al deterioro, abdomen hundido, piernas sólidas inclinadas hacia la derecha y pies mutilados. Los brazos casi no se distinguen dado su deterioro. El paño de pureza apenas tapa el bajo vientre pues se inicia hacia su mitad girando a la izquierda y por detrás se despliega hacia arriba en curvos pliegues barrocos que dejan al descubierto todo el lateral derecho.
Por su parte, la Virgen es una Inmaculada de rostro deteriorado por las inclemencias del tiempo, con el velo que se extiende hacia atrás en el lado izquierdo y sobre el hombro al lado contrario, las manos cruzadas sobre el pecho en actitud orante y recogiendo sobre la izquierda el manto, que se desparrama airoso hacia abajo, con amplios pliegues en las bocamangas, dejando ver la túnica de pliegues verticales que parten de la zona izquierda.
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Salamanca es una ciudad Patrimonio de la Humanidad, se supone que conservar, proteger, respetar y valorar el patrimonio debería ser prioritario para la Administración -Ayuntamiento y Junta-, pero al Ayuntamiento de Salamanca parece que a esta cuestión le da poca importancia, si se tiene en cuenta que no hay una concejalía dedicada en parte o exclusiva al patrimonio. Salvo que se incluya en la ya abultada cartera que gestiona José Fernando Carabias, Fomento, Urbanismo, Policía Administrativa, Mantenimiento, Alumbrado y Coordinación Territorial. Con tantos frentes como se administran desde esta Concejalía quizá sea dificultoso observar cómo va mermando por abandono el rico patrimonio arquitectónico de Salamanca. En cambio, la calle Toro siempre está reparándose.
















