Lo ignoro, pero seguramente, el Arsenal salmantino adquirió el nombre del club inglés porque, en la década de los sesenta, ocupaba puestos de privilegio en la liga inglesa. En esa década nació nuestro Arsenal, que tuvo vida hasta finales de los años setenta y todavía es recordado con enorme cariño no ya por quienes jugamos en ese equipo, sino también por quienes iban a vernos.
Ayer -sábado, 30 de mayo- mismo, en una céntrica cafetería, viendo la final de la Champions, un aficionado de aquella época, de cuando jugábamos en el campo de Rodríguez Fabrés, me reconoció, me saludó y nos echamos unas buenas risas.
Fueron veinte años intensos compitiendo en todas las categorías y representando a Salamanca en fases regionales y nacionales, siempre con la impronta del compromiso, de la amistad y de seguir luchando, aunque no alcanzáramos la victoria. El Arsenal salmantino fue un referente del fútbol modesto, fue un nicho de buenos jugadores, y mejor personas, y muchos de ellos dieron el salto a otros clubes, no es cuestión de dar nombres ahora.
Por eso ayer iba con el Arsenal, siempre me ha gustado el equipo de los gunners, de los artilleros, club creado por un grupo de trabajadores de una fábrica de armamento en 1886. Los recuerdos de la infancia son siempre los más bonitos, pero no pudo ser que el Arsenal alcanzase su primera orejona, pero no hay que caer en el desánimo, hay más días que longanizas, que decimos por estos pagos.
Por. Tamagas.





















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Lema del Arsenal: «Unen más las victorias que las derrotas».