El abuso continuo y la deshumanización es la realidad que viven miles de palestinos a causa de soldados israelíes en sus centros de detención. Las instalaciones penitenciarias israelíes se han convertido en centros de tortura, destinados a la humillación, el control y la venganza. Según el informe presentado por B’Teselem, los ciudadanos palestinos que han sido detenidos sin ser juzgados o sin esclarecer el motivo de su detención, son recibidos en las instalaciones penitenciarias como la prisión de Megiddo, con una frase que advierte su futuro sufrimiento “Bienvenidos al infierno”.
Los prisioneros denuncian ataques brutales contra su integridad física, moral y psicológica, el uso de barras de hierro, porras, culatas de rifles, y hasta perros de ataque son usados con el fin de torturar, humillar y deshumanizar a los prisioneros palestinos. Gracias a los testimonios de los presos liberados se relatan humillaciones también de índole sexual, como agresiones en los genitales y desnudos forzados: un prisionero describe cómo los guardias intentaron agredirle sexualmente con un objeto mientras la escena era filmada para una mayor degradación. Se reporta el uso de métodos de tortura psicológica como la privación del sueño, mediante el uso de música a volumen extremo, son obligados a permanecer de rodillas, con la cabeza agachada mientras que soldados israelíes propinan golpes de manera arbitraria.
El ministro de seguridad nacional israelí, Itamar Ben Gvir ha liderado una política de sometimiento y control, el hacinamiento en las prisiones ha alcanzado su límite, las celdas diseñadas para 6 personas albergan a más de 14 prisioneros. Se ha cortado el suministro de agua y electricidad, y en muchos casos se han retirado los cristales de las ventanas para dejarlos expuestos a climas extremos. La alimentación se ha reducido al mínimo, las raciones son insuficientes y se encuentran en condiciones insalubres, productos en estado de descomposición como pan con moho y hasta alimentos sin procesar como arroz crudo. Se niega servicios médicos y medicamentos, la negligencia médica ha dejado sin vida a cerca de 100 palestinos desde octubre del 2023. Casos como el de Arafat Hamdam, un paciente diagnosticado con diabetes que falleció al ser ignorado y no recibir atención médica oportuna, por más que suplicara medicamentos y tratamiento solo recibió un paracetamol, dejando en evidencia el trato inhumano y la indiferencia criminal de las autoridades israelíes.
Esta situación nos muestra un contexto de discriminación sistemática y de apartheid, las Naciones Unidas según el informe presentado por la Oficina de Derechos Humanos, advierte que Israel está violando el derecho internacional al establecer un sistema de segregación racial. Mientras que los colonos israelíes cuentan con protección al ser juzgados bajo la ley, los palestinos son sometidos a tribunales militares, donde no se respeta su derecho al debido proceso ni a contar con una defensa efectiva.
El alto comisionado de las Naciones Unidas Volker Turk, ha calificado esta situación como una “asfixia sistemática” pues desde el 7 de octubre del 2025 ha entrado en vigor la detención administrativa, lo cual implica la detención sin cargos ni juicio, dejando en total indefensión a miles de ciudadanos palestinos, que buscan hacer frente a la situación que atraviesa su nación. Israel opera con en un sistema de opresión sistemática y opresión arbitraria mediante la tortura. Esto constituye crímenes de guerra y contra la humanidad. La comunidad internacional enfrenta un reto inminente, poner fin a esta crueldad y desmantelar un régimen que ha despojado por años a los ciudadanos palestinos de su dignidad humana básica.
Por. Juan David González, defensor de los Derechos Humanos























