Francisco de Vitoria ‘vigila’ desde 1975 la plaza Concilio de Trento. Por otra parte, su casa. Desde su peana tiene una visión privilegiada de la fachada plateresca del convento de San Esteban. Miguel García mirará de frente al fraile dominico y lo mimará, porque es el encargado de la restauración de la escultura que Salamanca le dedicó hace medio siglo. Este año, tiene un protagonismo especial al ser el baluarte de la Escuela de Salamanca, que cumple cinco siglos.
La figura de Francisco de Vitoria se asienta sobre un pedestal de granito y tiene una altura de unos siete metros. Protegida la estatua con un andamio, Miguel García, pintor de Vítores y restaurador de bienes culturales, afronta este reto de pasar horas devolviendo el lustre –a la estatura- perdido. “Afronto este reto con mucha ilusión. Me puede el ansia por dar pasos hacia adelante, probar disolventes y empezar la limpieza de algunos excrementos que son bastante evidentes”, señala el restaurado a las pocas horas de comenzar el trabajo.
Miguel García detalla algunos de los daños más evidentes que ha encontrado en la escultura y cuanta un poco lo que va a realizar:
- Neutralización de óxidos.
- Limpieza de excrementos y escorrentías.
- Limpieza y anulación de sales.
- Sellado de espacios abiertos.
- Limpieza de restos de stickers y pintadas (peana y escultura)
- Reintegración mimética de las zonas oxidadas.
- Reintegración cromática de las letras grabadas en la peana.

No será el único ‘reconocimiento’ que tenga la figura de Francisco de Vitoria, el más reconocido, pero no el único de los integrantes de la Escuela de Salamanca, porque este jueves la Universidad de Salamanca celebrará el acto de investidura del Doctorado Honoris Causa al Fray Francisco de Vitoria.
Miguel García le hace un guiño con la Universidad, por si acaso no se pinta el Vítor en honor del Dominico, García, pintor de Vítores, ha querido ‘pintarle’ su propio Vítor en las paredes del andamio que está empleando para su restauración.
Se trata de un vítor impreso en 3D que previamente ha digitalizado y vectorizado a partir de los propios vítores que él mismo pinta. Dice que es un homenaje muy personal a este fraile, ya que además Miguel García defendió su tesis en el Aula Francisco de Vitoria del mismo edificio histórico. “No pudo ser un sitio mejor, el lugar donde se reproducen las pinturas de José María Sert sobre la Escuela de Salamanca, pintura realizada para la Sede de las Naciones Unidas de Ginebra”, puntualiza.

No es el único plan laboral y cultural en el que está inmerso García, también está detrás de ‘Los de la Escuela de Salamanca’ un proyecto basado en técnicas de arte mural –Paste up- para fomentar la interacción social en el entorno juvenil a partir del conocimiento y la interpretación de los personajes que hoy conocemos como “Los de la Escuela de Salamanca”.
Dejamos a Miguel continuar con su labor ya que entendemos que el sol le da poca tregua y quiere avanzar el máximo posible para recuperar cuanto antes esta escultura del patrimonio urbano de todos los salmantinos.




















