Cuando los dioses y nuestros políticos nos dejaron solos, los milagros volvieron por estos fueros, y las peregrinaciones trajeron ese bullicio humano que tanto echábamos de menos quienes aún creemos que aún desconocemos mucho más de lo que conocemos. A eso se llama. humildad humana.
El 13 de Octubre de 1917, la Virgen en Fátima se apareció a tres niños pastores. La Virgen les prometió Paz. Gran milagro reconocido por Iglesia Católica. Y Fátima se llenó de peregrinos.
Ocurrio el 1 de Octubre de 1982, pero una mujer de Alba lo contó en Radio Salamanca diez años más tarde, en 1992, y en respuesta a la pregunta del periodista Santiago Juanes: dónde estaba usted en aquella fecha tan memorable y ella fue la primera en contestar. "Yo estaba allí, junto a las escaleras que bajan de la Universidad Pontificia de Salamanca para ver al Santo Padre. Y cuando lo vi descender, en un instante pude cruzar su mirada y la mia. Al siguiente instante miré al cielo y vi pasar una cigüeña, la última de la temporada, y al bajar de nuevo la vista como hechizada, sólo pude ver pintado en rojo y sobre la Piedra de Villamayor la palabra Alcaraván. Y todo en un abrir y cerrar de ojos.
En ese momento supe que, por fin, engendraría la vida por la que tanto había suspirado y es que tras muchos años de feliz matrimonio no quedaba embarazada. De nada sirvieron los dineros invertidos en estos menesteres.
Y, justo, esa misma noche, acurrucada junto a mi marido como siempre, esa noche se produjo el milagro que tanto anhelaba.
Quien esto escribe, nada dado a creer en milagros desde que mi maestro, cuando no me sabía la lección, siempre me repetía, chaval, la época de los milagros ya pasó. Aún así, le pude contar al gran Esteban de la Cafetería el Alcaraván esto que había escuchado por la radio para conocer su opinión.
Esteban, que había pasado por el seminario, y desde entonces nada creyente, me sacó del asombro: Es normal, es el efecto Big Bang, en un instante y lugar, todas las energías y deseos del planeta se concentraron y se produjo el milagro de la vida, el primero del universo y desde entonces se repite una y otra vez sin que la mayoría le demos la importancia que se merece.
Esteban, que también sabía mucho de física, y al verme los ojos como platos, me lo contó con su química habitual, si la mujer deseaba intensamente traer una nueva vida, si era muy creyente, si cruzó su mirada intensa con el Papa, si vio pasar en el cielo la cigüeña y después el Alcaraván, fue normal que llegara su Big Bang. Y es que, añadió, es bien sabido que a este lado del charco, los niños vienen con la cigüeña de París y del otro, las hembras quedan preñadas cuando ven pasar el Alcaraván.
En fin, ustedes mismos, creyentes y no creyentes, con sus comentarios decidirán si hubo milagro o sólo son cuentos de cigüeñas y alcaravanes.
Decidles que habiendo pedido a la Iglesia Católica que estudiara el caso, la respuesta fue de una mueca como si esa misma iglesia que tantos milagros ha publicado, ya no creyera en otros nuevos y sobretodo tan normales y extraordinarios como el milagro de la vida.
Y solo algunos la creímos pero cada día somos más y ya queda menos para ver las peregrinaciones pasar por Alba de Tormes y Salamanca. Aquí la Iglesia Católica ya no cree en los milagros pero haberlos haylos.
Tendremos que tener en cuenta que en 1858, en Lourdes, la Virgen María se presentó 18 veces a la joven Bernadette para que construyera una capilla allí donde manaba el agua fresca y quienes la bebieran sanaran el cuerpo y el alma. La Iglesia Católica lo validó, y las peregrinaciones se hicieron diarias.
Quizás a los del Oeste del Oeste español nos falta un poco de verso pero para ello ya tenemos la poesía de Agustín García Calvo magníficamente cantada por Amancio Prada: Libre te quiero como arroyo que brilla de peña en peña.