Miguel Ángel Muñoz comparte con sus seguidores una desgarradora y triste carta, en la que habla de su madre, Cristina Blanco, una de las videntes más famosas de los 90'.
El actor se despide de su padre, fallecida el pasado 7 de junio, de un infarto a los 61 años.
Querida mamá.
Has sido una mujer valiente, carismática con muchísimo carácter y tremendamente pasional.
Una mujer tocada con una varita mágica capaz de hacer lo imposible para la mayoría de los mortales.
Nunca te lo he dicho a ti, pero siempre he pensado que tu intuición tan asombrosa se debía a que eras superdotada.
Adicionalmente, tu fortaleza y resiliencia eran absolutamente extraordinarias.
Tu vida ha sido la montaña rusa más vertiginosa que uno puede imaginar y la viviste al máximo, demasiadas veces al límite y muchas veces sin cinturón de seguridad.
Has vivido desde muy joven con un trastorno mental que fue diagnosticado demasiado tarde.
Era tan complejo de entender para ti y de apreciar para los demás por enormes capacidades y habilidades sociales, qué incluso en nuestro círculo más íntimo nos olvidábamos a diario de la enfermedad y muchas veces nos costaba verte con la empatía suficiente que se le debe tener a una persona enferma.
Gracias mamá por haberme dado la vida, por quererme tanto.
Aunque ese inmenso amor fuera a tu manera y muchas veces, yo no te lo pudiera expresar por nuestra biografía emocional, siempre he sentido que tanto mis hermanos como yo hemos sido lo más importante para ti.
Gracias también por cuidar de mí en lo profesional y por ponerte a un lado de los medios de comunicación hace más de 20 años y nunca haber entrado en la rueda de hablar de ti o de otros, a pesar de todas las veces que han hecho todo lo posible para tener un testimonio tuyo, o por muy atractivas que fueran las ofertas que te hacían para hablar de todas las personas que confiaron en ti partes muy íntimas de sus vidas, siempre mantuviste sus secretos para ti y continuaste con una discreción admirable.
Gracias por haberme mostrado todas las caras de la vida en primera persona basadas en tu experiencia personal. Las luces y también todas las sombras por las que tuviste que pasar y así, hacerme selectivo en lo que sí quiero en mi mida y en lo que no.
En estos tres últimos años has vuelto a librar la muerte en demasiadas ocasiones, pero parece que esta vez, justo cuando más consciente emocionalmente estabas, el cuerpo no te acompañó.
A pesar del impacto de lo repentino que ha sido y del dolor, me alegro mucho que te hayas ido en paz y durmiendo plácidamente el pasado sábado, 7 de junio.
Nos dejas un vacío inmenso a toda la familia y a todo tu entorno más cercano que será muy difícil de llenar.
Te estaré también eternamente agradecido por querer aparecer en mi documental La última vuelta, y que te hiciera tanta ilusión. Y me da muchísima pena que vayas a poder asistir a su estreno en el cine. Así como tampoco podrás ver el día de mi cumpleaños en el Teatro Romano de Mérida. Pero sé que estará viendo todo esto y mucho más desde algún lugar privilegiado con alguno de tus súper poderes.
Te quiero y te voy a echar mucho de menos mamá. Descansa en paz.