Papeletas de Chenche Martín Galeano, cabeza de lista de Por Salamanca. (Archivo)
Papeletas de Chenche Martín Galeano, cabeza de lista de Por Salamanca. (Archivo)
 
 

Las elecciones municipales de 2023 trajeron consigo la aparición de numerosas candidaturas que prometían cambiar Salamanca. Surgieron plataformas y proyectos que afirmaban representar una nueva forma de hacer política, defender los intereses de los vecinos y convertirse en una alternativa a los partidos tradicionales.

Sin embargo, transcurridos ya varios años desde aquellas elecciones, la realidad es evidente. Muchas de aquellas formaciones han desaparecido prácticamente de la vida pública de la ciudad. Su actividad política es escasa o inexistente, sus propuestas apenas llegan a los ciudadanos y su presencia en los debates que afectan a Salamanca resulta difícil de encontrar.

Mientras tanto, los problemas de la ciudad siguen ahí: barrios que reclaman inversiones, jóvenes que se marchan por falta de oportunidades, infraestructuras pendientes, problemas de movilidad, dificultades de acceso a la vivienda y una creciente sensación de abandono en determinadas zonas de Salamanca.

Desde nuestro punto de vista, existe una diferencia fundamental entre presentarse a unas elecciones y trabajar por la ciudad. Presentarse a unas elecciones es relativamente sencillo. Lo difícil es mantener el compromiso cuando no hay cámaras, cuando no hay campaña electoral y cuando los resultados no acompañan.

Por Salamanca decidió seguir trabajando. Sin concejales, sin recursos institucionales y sin los privilegios que otorga la representación municipal. Durante este tiempo hemos continuado presentando propuestas, denunciando situaciones que consideramos perjudiciales para los ciudadanos, fiscalizando decisiones municipales y llevando a las instituciones asuntos que afectan directamente a los salmantinos.

No hemos entendido la política como una cita cada cuatro años. La hemos entendido como una obligación permanente con la ciudad.

Por eso creemos que los ciudadanos tienen derecho a preguntarse qué ha sido de aquellas candidaturas que solicitaron su confianza en 2023. Qué iniciativas han impulsado. Qué reivindicaciones han liderado. Qué problemas han ayudado a resolver. Qué presencia han mantenido en la defensa de los intereses de Salamanca.

Las próximas elecciones volverán a llenar las calles de promesas, carteles y discursos. Pero los salmantinos no deberían valorar únicamente lo que los partidos prometen hacer. También deberían analizar lo que han hecho durante estos años.

Porque la credibilidad política no se construye con palabras. Se construye con trabajo, constancia y compromiso.

Y cuando se examina quién ha permanecido activo, quién ha mantenido una presencia constante y quién ha seguido defendiendo los intereses de los ciudadanos pese a no contar con representación institucional, la respuesta, a nuestro juicio, es clara: Por Salamanca ha estado donde debía estar, trabajando por Salamanca cuando otros desaparecieron.

Ahora, cuando comienza a percibirse la aparición de nuevas plataformas, agrupaciones y proyectos políticos de cara a las próximas elecciones municipales, desde Por Salamanca observamos este fenómeno con respeto y también con esperanza. Toda iniciativa que nazca con el objetivo de mejorar nuestra ciudad merece ser escuchada y valorada.

No obstante, la experiencia de los últimos años nos obliga a realizar una reflexión. Salamanca no necesita proyectos que aparezcan únicamente cuando se acercan las elecciones. Salamanca necesita personas y organizaciones comprometidas con la ciudad durante todo el mandato, en los momentos fáciles y en los difíciles, con o sin representación institucional.

Esperamos sinceramente que quienes hoy deciden dar el paso hacia la política municipal lo hagan con vocación de permanencia, con voluntad de servicio público y con el compromiso de seguir trabajando por y para Salamanca independientemente de los resultados electorales que obtengan.

Porque el verdadero compromiso con una ciudad no se demuestra el día que se presenta una candidatura. Se demuestra al día siguiente de las elecciones y durante los cuatro años siguientes.

Estén o no en el equipo de gobierno, formen parte o no del Ayuntamiento, tengan o no concejales, quienes dicen defender Salamanca deberían seguir haciéndolo cada día. Esa es la diferencia entre una candidatura electoral y un proyecto político comprometido con sus vecinos.

Y esa es, precisamente, la diferencia que los salmantinos deben tener en cuenta cuando vuelvan a ser llamados a las urnas.

Sobre el autor

Chenche Martín Galeano.