Un santo muy simpático que recaló en Salamanca para bien de la ciudad y de la humanidad. Hoy lo celebramos los salmantinos con toda pompa y jabón e inclusive entre quienes mandan, gobiernan y los que están en la oposición. Si esto no es un milagro que baje Dios y lo vea.
Pero hoy contaremos una más de este santo y Salamanca. Tiene mucho que ver con la Calle Correhuela.
Se cuenta que cuando Juan hizo el famoso milagro de Pozo Amarillo, ya saben, un niño cayó a un pozo en el que el agua era amarilla por el terreno del lugar y se estaba ahogando, mientras todos gritaban y lloraban, el fraile agustino se desenrolló el cordón de varias vueltas que usaban a modo de cinturón, lo alargó al chaval y pudo tirar de él hasta lograrlo ponerlo a salvo.
En ese momento la multitud que se había ido acercando al pozo atraídos por los gritos comenzó a vitorear a Juan y los más jóvenes y mozos lo subieron a hombros y aunque el corría, ellos aún más y a volandas lo llevaron por la ciudad, comenzando por la calle transversal a la que hoy conocemos como Calle Pozo Amarillo y todo los vieron "corre que vuela", "corre que vuela".
Las autoridades, como en las películas de los americanos, como siempre llegan a última hora cuando todo está resuelto, decidieron por unanimidad:
- ¿Otro milagro? llamar a una calle del Pozo Amarillo y a la otra "Correhuela" y es que tanta prisa tenían en acabar la sesión para irse de parranda que el escribiente puso ese nombre en lugar de la Calle Corre que Vuela... refiriéndose a San Juan de Sahagún cuando escapaba corriendo con toda la chiquillada detrás.
Otro día, si quieren contamos más de este simpático santo cuyos milagros fueron más "realistas" que "sub realistas" y por eso en Salamanca lo honramos cada año el 12 de Junio.
Felicidades salmantinas y salmantinos, que San Juan de Sahagún os proteja... ¡quizás otro milagro más no estaría nada mal!