El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo iraní, Masoud Pezeshkian, han firmado este miércoles por la noche un memorando de entendimiento que pone fin a las hostilidades iniciadas el pasado mes de febrero. El acuerdo, rubricado a distancia, marca el inicio de una tregua, establece un plazo de 60 días para negociar el pacto definitivo y garantiza la reapertura inmediata del vital estrecho de Ormuz.
La firma: de Versalles a Teherán
El histórico pacto se formalizó sin un encuentro cara a cara. Donald Trump estampó su firma durante una cena oficial en el Palacio de Versalles, acompañado por el presidente francés, Emmanuel Macron. Un vídeo difundido de forma conjunta por la Casa Blanca y el gobierno de Francia muestra el momento en el que el mandatario estadounidense entrega el documento a su secretario de Estado, Marco Rubio, ante los aplausos de los asistentes.
El texto fue enviado posteriormente a la capital de Irán, donde Masoud Pezeshkian procedió a rubricarlo. Aunque durante la jornada se había especulado con una ceremonia presencial este mismo viernes en Zúrich (Suiza), el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmaeil Baghaei, descartó esa posibilidad. Por el momento, la diplomacia de Estados Unidos no ha emitido comentarios sobre la cancelación de este posible encuentro.
Cese de hostilidades
El memorando, estructurado en 14 puntos y logrado tras intensos meses de mediación liderados por Pakistán, detiene la guerra desatada el 28 de febrero tras la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra el país persa. Su aplicación inmediata incluye:
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Alto el fuego total: Terminación inmediata y permanente de las operaciones militares en todos los frentes abiertos, lo que abarca también el conflicto en Líbano.
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Libre tránsito marítimo: Irán se compromete a garantizar la navegación segura y sin restricciones por el estrecho de Ormuz, una vía crucial para el mercado mundial de hidrocarburos.
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Fin del cerco naval: Estados Unidos levantará el bloqueo militar que mantiene sobre los puertos iraníes en un plazo máximo de 30 días.
Hacia un acuerdo definitivo y la recuperación económica
Ambas potencias disponen ahora de un margen de 60 días de intensas negociaciones para pulir los detalles de un tratado de paz definitivo. Este futuro texto deberá resolver el histórico contencioso sobre el programa nuclear iraní y sentar las bases para una normalización de las relaciones.
Si estas conversaciones llegan a buen puerto, Washington asumirá compromisos económicos para reactivar al país asiático, entre los que destacan el levantamiento total de las sanciones económicas impuestas a la República Islámica, la liberación de todos los activos estatales iraníes que se encuentran actualmente congelados en el extranjero y el desarrollo de un plan internacional de reconstrucción dotado con 300.000 millones de dólares.
La comunidad internacional ha acogido con alivio el anuncio. El presidente Emmanuel Macron celebró el avance destacando que el entendimiento "abre el camino hacia una paz duradera" y supondrá un beneficio directo para los ciudadanos a nivel global, ya que la reapertura de las rutas comerciales permitirá "obtener pronto una bajada de los precios de la energía".