El ministro de Agricultura, Carlos Romero, asistió a la inauguración de Merca 80 Garrido y Merca San Bernardo. Estuvo presente también el presidente de Mercasa. Fue el cuatro de diciembre de 1984 y nos acompañaba mucha gente del barrio. Era la primera vez que se abría al público una superficie comercial de tamaño medio en Salamanca. Se formaron colas para acceder a Merca 80 Garrido, un gran número de puestos acabaron sus existencias, y ese día se adjudicaron los puestos que habían quedado vacantes. Asistió también el consejero de Transportes de la Junta de Castilla y León, Juan Antonio Lorenzo.

Leí un discurso aludiendo a mi niñez, a mi crianza en un mercado. Lo escribí recordando a mis padres y hermanos, a los que debo todo lo que he conseguido en la vida. Comenzaba así: Para todos, mi felicitación, mis mejores deseos. Os la transmito con la misma ilusión de un niño, el que yo mismo fui, que creció dentro de un mercado, que aprendió a descubrir a las personas detrás de las canastas de frutas y verduras, que soñó su madurez desde el duro trabajo cotidiano del vendedor modesto de productos agrícolas y que no puede olvidar que al esfuerzo de sus padres y hermanos debe su actual situación personal. Por eso, también, vuestra felicidad es y será, muy especialmente, la mía.

El Ayuntamiento de Salamanca y el Instituto de Reformas de las Estructuras Comerciales, IRESCO, realizó el proyecto de peatonalización de la calle del Prior. Se comprometieron con el Ayuntamiento once comerciantes que recibieron ayudas del citado organismo para la modernización de los equipamientos comerciales. Se suprimieron aceras y se pavimentó la calle con granito gris y rosa.

En abril de 1983, firmé un convenio con los representantes de la empresa constructora y explotadora del Mercado de San Juan (CEISA) que tenía la concesión para un periodo de cincuenta años. Según el acuerdo suscrito en 1942 el Ayuntamiento podía rescatar anticipadamente el mercado trascurridos cinco años de su puesta en marcha previo abono de una indemnización. Fijamos en trece millones de pesetas la compensación, la mitad a abonar en 1983 y la otra mitad al año siguiente. Nos corría prisa el rescate porque Mercasa y el Ayuntamiento de Salamanca habían acordado su reforma y posterior acondicionamiento.

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Jesús Málaga

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