¿Deben las instituciones adaptarse a la realidad o debe la realidad adaptarse a las instituciones?: "Queremos que nuestros hijos y nietos puedan seguir viviendo aquí".
Recurriremos a lo que enseñaba la Escuela de Salamanca para resolver problemas sociales, económicos y de muchas otras índoles: Observar la realidad; criticarla con rigor; proponer alternativas para su solución y, por fin, entregar nuestras propuestas a quienes deben ejecutarlas por obligación.
Los datos son demoledores, Castilla y León cuenta con 2.248 ayuntamientos para apenas 2,4 millones de habitantes. La ratio resultante es de 1.067 habitantes por Ayuntamiento y no tiene comparación con ninguna otra región de la Unión Europea y tenemos en España Comunidades Autónomas como Madrid con 39.791 ciudadanos por ayuntamiento o Murcia con 35.232, y ambas dirigidas por el Partido Popular, el mismo que gobierna Castilla y León.
Castilla y León baja en economía y población respecto de otras de la nación desde la dictadura y sigue igual con la Democracia pero mantiene su fragmentación administrativa desde el siglo XIX.
Y aquí aparece la gran contradicción: Castilla y León mantiene más cargos públicos que ninguna otra en la UE pero al mismo tiempo es la que menos retiene a la juventud más preparada de nuestra historia. Mientras España tiende a duplicar la población, Castilla y León a reducirla a la mitad.
Si el modelo que mantiene Castilla y León hubiera sido un éxito, el resto copiarían de nosotros pero resulta que es todo lo contrario.
Llegados a este punto, la pregunta es inevitable, ¿para qué mantener esta estructura institucional si no consigue retener a su población y especialmente los más jóvenes y más preparados?
El municipalismo se ha convertido en una religión intocable pero cuidado cuando se adora a un falso dios y así cuando se propone una 'fusión' entre ayuntamientos, esto se considera una especie de sacrilegio a esa identidad del pueblo como si esa identidad dependiera de concejales y alcaldes y no de sus tradiciones y cultura que sólo pueden mantenerse con su gente.
Mientras se protegen estas estructuras administrativas, los habitantes van desapareciendo poco a poco, silenciosamente y sólo la llegada de emigrantes por la buena marcha de la economía del resto de España palía en parte esta decadencia.
El modelo de Castilla y León es un modelo 'clónico-provinciano' en el que todos los pueblos tienen un frontón, o piscina, juegos infantiles, campo de fútbol o deportivo cubierto aunque no haya mozos para disfrutarlos.
Cuantos más ayuntamientos, más cargos institucionales y aún sin cobrar sueldos o salarios si cuestan ya que las inversiones se hacen por cercanía y no para luchar contra la despoblación, el envejecimiento o el empobrecimiento general. Por no decir la cantidad de beneficios sociales y políticos de esos alcaldes y concejales sólo por el hecho de resultar elegidos en sus pueblos.
La extrema fragmentación municipal favorece sistema basados en redes locales de influencia y clientelismo político para que se mantenga en el poder quienes lo 'pillaron' a tiempo y de ahí la falta de alternancia política tan característica de las democracias modernas.
Las Diputaciones Provinciales nacieron para unir a muchos pueblos en proyectos globales, para favorecer un sistema financiero en el que los ahorros de la provincia se invirtieran en la provincia y fue un modelo de éxito pero actualmente las Diputaciones son completamente ineficientes demostrado por la pérdida continua de ciudadanos y el dinero de la provincia, acabó volando a las grandes capitales cuando las Cajas de Ahorros fueron eliminadas desde un poder central muy alejado de las conocidas como 'provincias lejanas'.
Se podría resumir todo como un círculo burocrático perfecto pero sólo para quienes gobiernan ya que sus resultados demuestran todo lo contrario.
Por conocimiento más cercano, la provincia de Salamanca representa como pocas ese declive con 362 ayuntamientos y una población de 328.446 con un ratio de 907 ciudadanos por ayuntamiento. La tasa de actividad es del 53,95% y bajando, al igual que las empresas que si eran 20.635 empresas del 2023 hemos bajado a 20.569. El paro del 8,06% está mejor que otras provincias pero se debe más a la “exportación” del talento que a la creación de oportunidades para los trabajadores. Las personas que cobran una jubilación ascienden a 83.624 cuando el número de trabajadores es de 143.400, es decir 1,72 trabajadores por jubilados y de los primeros, unos 52.000 se jubilarán antes de diez años. Destacar el índice de mortalidad está próximo al 12 por mil.
Estos datos demuestran claramente el fracaso del actual modelo institucional de Castilla y León y Salamanca, pero ya saben, nuestra crítica es 'constructiva' y queremos ofrecer soluciones:
Sigamos el modelo salmantino por conocerlo como 'la palma de la mano'. Si se fusionara en un solo ayuntamiento la actual capital con su alfoz –hasta 25 km a la redonda-, los costes municipales se reducirían por economías de escala un 25% aproximadamente y al mismo tiempo se incrementarían los ingresos públicos por aportaciones de otras instituciones otro 25%.
Con una disponibilidad del 50% más de presupuesto sin subir los impuestos a los ciudadanos se podrían destinar a planificar esos Centros Tecnológicos y centros de formación municipales, además de los polígonos industriales en cada punto estratégico para atraer nuevas empresas con capital y no con 3.000 euros, además de construir viviendas y zonas verdes con más criterio que el actual con el que cada ayuntamiento va a su bola. Siempre acompañando a nuestras dos Universidades, verdadero motor de desarrollo, que en eso estamos mejor que otras provincias similares.
Como las cifras van demostrando lo qué hay que hacer, gobierne quien gobierne, el principal obstáculo para hacer el cambio no es técnico ni económico, el problema es político. ¿Quién le pone el cascabel al gato? Quizás el Partido que siempre gana en la capital, en el alfoz y en la mayoría de los ayuntamientos de la provincia por mayoría absoluta. A él le corresponde.
Todas estas evidencias nos llevan a una conclusión incómoda, el problema de la despoblación es el diseño institucional de una Comunidad Autónoma que entró sin ganas en el mapa autonómico español y no ha hecho sus deberes ya que es la responsable de la organización territorial para luchar contra la despoblación, el envejecimiento y el empobrecimiento general.
Seguir haciendo lo mismo es seguir con los mismos resultados y si a España le empezara a ir el viento 'en contra' en lugar de 'en cola', esta provincia y la capital perdería aún más población y más economía y no sería un polo de atracción empresarial para inversiones exteriores privadas por la escasa posibilidad de obtener los resultados que se producen en otras Comunidades Autónomas.
Como siempre dejamos para el final eso de 'ejecutar', y sólo pueden hacerlo quienes son elegidos por las urnas, desde estas líneas para pedir una seria reflexión y quizás un gran congreso regional en Salamanca para que hablen los especialistas de nuestras universidades y otros técnicos expertos y resumirlo en un libro blanco que fuera el catecismo para quienes ganen las elecciones.
Por. José Luis Blanco