Dos fuertes terremotos consecutivos de magnitud 7,5 han sacudido este miércoles (jueves ya en España) el Caribe venezolano y el centro del país, dejando un trágico saldo provisional de 164 fallecidos y alrededor de un millar de heridos. En medio de la devastación, el Gobierno español mantiene activada la alerta para localizar a 68 ciudadanos que continúan incomunicados tras la catástrofe.
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha confirmado que las autoridades diplomáticas están volcadas en establecer un censo exacto de los residentes afectados. Durante una escala en República Dominicana, dentro del vuelo que lo traslada a México junto al rey Felipe VI, el titular de Exteriores evaluó la situación tras mantener una conversación directa con su homólogo venezolano, Yván Gil.
Ante la falta de noticias sobre estos 68 ciudadanos, Albares ha lanzado un mensaje público de urgencia, instando a todos los españoles que se encuentren en territorio venezolano a que contacten a la mayor brevedad posible con la embajada o el consulado para confirmar su seguridad.
Treinta y nueve segundos de pánico
El desastre natural se desencadenó mediante una letal secuencia sísmica. Dos temblores masivos golpearon la región con apenas 39 segundos de diferencia. El evento principal alcanzó una magnitud de 7,5, según los registros del Servicio Geográfico de los Estados Unidos, desatando posteriormente al menos una treintena de réplicas.
Los peores daños estructurales y humanos se han concentrado en La Gran Caracas, la zona metropolitana que ha sufrido el colapso de múltiples infraestructuras, y en el Estado de La Guaira, donde se ha registrado una devastación masiva con decenas de edificios residenciales reducidos a escombros.
Emergencia nacional y despliegue internacional
Para hacer frente a esta grave crisis humanitaria, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, ha decretado de forma oficial el estado de emergencia en el país. Como primera medida de choque, el Ejecutivo ha anunciado la creación de un fondo económico dotado con 200 millones de dólares para financiar las inminentes labores de rescate, atención médica y desescombro.
En paralelo, la respuesta exterior no se ha hecho esperar. Múltiples gobiernos han trasladado sus condolencias y han comprometido el envío urgente de equipos de rescate y ayuda humanitaria, destacando la participación de España y Estados Unidos.
Esta rápida movilización internacional busca complementar los esfuerzos locales en unas horas que resultan críticas para encontrar a posibles supervivientes bajo las ruinas.