Castilla y León cerró el primer semestre del año un ligero incremento en el número de víctimas mortales en sus carreteras, al contabilizar medio centenar, dos más que en el mismo periodo del pasado año. Esta subida del 4,1 por ciento contrasta con la caída del cuatro por ciento del conjunto nacional, donde hasta el 1 de julio hubo que lamentar 502 muertos, frente a los 523 de 2025, según datos de la Dirección General de Tráfico (DGT) a los que ha tenido acceso Ical.
Por provincias, el comportamiento ha sido desigual y mientras en Valladolid se contabilizan 12 fallecidos, nueve más que el pasado año, en la provincia de Segovia se registraron dos fallecidos, siete menos que en 2025. También se registraron caídas en León, que suma seis fallecidos (tres menos); en Burgos, que alcanza los nueve (dos menos); en Zamora, donde tres personas perdieron la vida (una menos) y en Salamanca, donde solo hubo que lamentar una víctima (una menos).
Por el contrario, además de en Valladolid los siniestros mortales se incrementaron en Ávila, donde fallecieron cinco personas (dos más); en Palencia, que acumula siete muertos (dos más) y en Soria, que sumó cinco víctimas (dos más).
Castilla-La Mancha, con 15 víctimas mortales más, hasta las 46, encabeza los incrementos, por delante de Galicia, que suma 40 (tres más) y de Castilla y León. En el extremo opuesto se sitúan Murcia (diez menos) y Navarra (nueve menos).
Uno de los accidente más grave y que también fue el primero del año, tuvo lugar el pasado dos de enero en la N-122 a la altura de la localidad burgalesa de Fuentelisendo. Dos personas perdieron, un hombre de 68 años y una mujer de 64, y otras tantas resultaron heridas, un varón y una fémina, ambos de 68, en una colisión frontal entre un turismo y una autocaravana.
Esta carretera se ha convertido en el principal ‘punto negro’ de la Comunidad. Junto a este siniestro hay que sumar otros dos ocurridos en el término de la localidad vallisoletana de Peñafiel: uno el 7 de abril, cuando una persona de 62 años falleció tras una colisión, y otro el 19 de junio, cuando el choque frontal entre un turismo y un camión en el kilómetro provocó la muerte de un varón de 61 años y dejó herida de gravedad a su esposa. A estos tres siniestros, hay que sumar otro en Quintanilla de Arriba (Valladolid), cuando el 3 de junio una colisión frontal entre dos camiones provocó la muerte de sendos conductores.
Además, en este semestre se ha registrado dos accidentes mortales de trabajadores relacionados con el tráfico. El 7 de enero falleció en Ávila el conductor de una quitanieves en el Puerto del Pico (N-502). La víctima, un vecino de Ramacastañas de 54 años de edad, murió al salirse de la vía y caer por una ladera de 20 metros desde el kilómetro. Además, cinco días mas tarde falleció un atropellado un operario de grúa de 40 años mientras retiraba un camión de la vía en el kilómetro 158 de la carretera N-601 en Alcazarén (Valladolid).
Cabe recordar que el pasado año las carreteras de Castilla y León se cobraron en 2025 la vida de 108 personas, lo que supone la cifra más baja de víctimas mortales de los últimos cuatro años y un descenso del 14,2 por ciento respecto a 2024, cuando se contabilizaron 126 fallecidos. Para encontrar un dato inferior hay que remontarse a 2019, con 96 muertos, o a 2020, año marcado por la pandemia y la reducción de la movilidad, con 89.
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