Fotografía de la exposición 'Letras por la libertad. El II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura'.
Fotografía de la exposición 'Letras por la libertad. El II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura'.

El CDMH -Centro Documental de la Memoria Histórica- ha ampliado las fechas de la exposición Letras por la libertad. El II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura. Julio de 1937. La exposición se centra en los actos del Congreso inaugural en Valencia y de paso permite ver parte de la obra de Walter Reuter, uno de los fotoperiodistas más importantes -y menos conocidos- de la Guerra civil española.

Los fotógrafos añadieron al periodismo de la Guerra civil una dimensión de gran impacto, la imagen, algo con pocos antecedentes entonces. Como dice Susan Sontag, "la Guerra civil española fue la primera guerra cubierta en sentido moderno por un grupo de fotógrafos profesionales en las líneas de actividad militar y en ciudades bajo bombardeo, cuyo trabajo era visto inmediatamente en periódicos y revistas en España y en el extranjero". Por suerte, en los últimos años hemos podido ver en Salamanca magníficas exposiciones de Robert Capa, David Seymour (Chim) o Gerda Taro, amigos de Reuter. El CDMH y la Biblioteca Nacional tienen abundantes fondos de todos ellos, algunos digitalizados.

El enorme interés que suscitó la guerra de España en la opinión pública internacional en los convulsos años treinta, con el ascenso del fascismo y los "virajes hacia la guerra", hizo que las cabeceras y las agencias de prensa de muchos países enviaran sus corresponsales, que posiblemente fueron más de mil. Estos tuvieron acceso, aunque controlado, a los frentes de guerra, sobre todo en el lado republicano, lo que generalmente no se había permitido en la I Guerra Mundial. La disponibilidad de cámaras fotográficas manejables de pequeño tamaño, como la Leica, con fotogramas de 35 mm, facilitó la labor (Gerda Taro aparece en el cartel de la exposición manipulando una Leica y la imagen es capturada por Reuter con otra similar).

Muchos de estos reporteros acompañaron a las tropas al frente y asistieron a acciones de guerra, por lo que algunos fueron heridos o murieron, como fue el caso de la propia Gerda, arrollada accidentalmente por un tanque cerca de Brunete, mientras que otros fueron asesinados en zona 'nacional', como Renée Lafont o André Newmann, acusados de espionaje. Otro accidente costó la vida a tres periodistas extranjeros, que se dirigían en coche al frente de Teruel, y causó heridas a Kim Philby, que luego sería condecorado por Franco (no se sabía que era doble agente al servicio de los soviéticos y del M15 inglés). Por lo demás, los corresponsales (sobre todo femeninos, como Gerda o Kathy Horna) también prestaron atención a la vida en la retaguardia con sus penurias y sobresaltos, enfocando la cámara hacia niños, mujeres, ancianos, hospitalizados…

El Congreso citado, que tuvo sesiones en Valencia, Madrid, Barcelona y París, expresó la solidaridad de buena parte de la intelectualidad progresista de la época con la causa de la II República, el antifascismo y la paz, algo que tuvo su expresión combatiente en la Brigadas Internacionales, que pagaron alto precio de sangre su compromiso. En la exposición pueden verse algunos escritores-soldados, como Ludwig Renn, Gustav Regler o André Malraux, interviniendo en al Congreso de Valencia. 

Reuter es quizá el paradigma de todos ellos, pues llega a España en 1933 precisamente huyendo del nazismo, al que venía denunciando públicamente. Permaneció luego aquí durante casi toda la guerra, combatió un tiempo y más tarde fue detenido en Francia y llevado a un campo de concentración nazi, del que se evadió para marchar a México, donde vivió el resto de su vida.

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Luis Castro

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