Cuando no tienes un euro en el bolsillo (ni en la cuenta) y solo te queda la juventud y el morro que echarle por la noche de tuno, pero todo sale mal, corres el riesgo de buscar el descanso en el sitio más insospechado.
Quien más quien menos (en estas nuevas generaciones, más bien menos) se ha visto en un brete parecido, durmiendo en estaciones, en trenes, debajo de un banco o encima, como estos dos tunos, que amanecieron de esta guisa dormidos en un banco de la Vaguada de la Palma.
Cómo estaría su alma que eran las nueve de la mañana y estaban como lirones, y con esos ropajes inapropiados para casi todo, pero especialmente para afrontar una ola de calor.
En fin, cuando eres joven y no tienes un euro y no quieres renunciar a casi nada, a veces tienes que pagar el peaje, sobre todo, si la noche se da mal en todos los sentidos.
Hoy será otro día.

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