El expresidente del Gobierno Mariano Rajoy ha desatado una tormenta política y deportiva tras asegurar en un artículo de opinión que la selección francesa de fútbol compite "sin franceses". Esta afirmación ha provocado la condena unánime del Gobierno de Emmanuel Macron, que califica el mensaje de "racista" y plantea emprender acciones legales, así como del presidente español, Pedro Sánchez, quien acusa a su predecesor de avergonzar al país con discursos xenófobos en la antesala de las semifinales del Mundial.
La controversia estalló el pasado viernes cuando Mariano Rajoy publicó una columna en el diario El Debate. En su texto, mientras analizaba el pase a semifinales de España, el exmandatario se refirió a su próximo rival afirmando que dispone de "un altísimo nivel, eso sí, sin franceses".
Frente a estas declaraciones, desde el país vecino han respondido con datos. Los 26 jugadores convocados por el técnico Didier Deschamps poseen la nacionalidad francesa y la inmensa mayoría nació en el propio territorio nacional, aunque muchos tengan raíces migrantes. Únicamente tres futbolistas de la actual plantilla nacieron en el extranjero: Michael Olise, Marcus Thuram y Brice Samba.
Indignación y amenaza legal desde el Ejecutivo francés
El gabinete francés no ha tardado en reaccionar. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, tachó los comentarios de "absolutamente inaceptables" durante una intervención televisiva. Para el ministro, Francia representa un espacio de diversidad y cohesión, y lamentó profundamente que figuras públicas alimenten los ataques de odio contra jugadores como el capitán Kylian Mbappé. Además, rechazó frontalmente los discursos políticos que intentan dividir al país entre una supuesta Francia histórica y otra nueva.
Otras voces del entorno de Emmanuel Macron han elevado el tono. La ministra de Ultramar, Naïma Moutchou, denunció lo que considera un "odio metódico y normalizado hacia Francia" y animó a la Federación Francesa de Fútbol a llevar el asunto a los tribunales. Por su parte, la responsable de Lucha contra la Discriminación, Aurore Bergé, exigió el cese inmediato de estos deslices para que el deporte vuelva a centrarse exclusivamente en el talento.
Unanimidad política y precedentes recientes
El rechazo trascendió al Gobierno y unió a la izquierda gala. Olivier Faure, líder del Partido Socialista, recordó a la "derecha racista" que Francia no es una nación étnica, sino un proyecto político que no entiende de color de piel o religión. En la misma línea se expresó Fabien Roussel, líder comunista, quien vinculó las palabras del político español con otro reciente episodio de discriminación.
Apenas unos días antes, la senadora paraguaya Celeste Amarilla había lanzado graves insultos contra Kylian Mbappé a través de las redes sociales, llamándolo "camerunés colonizado" durante un partido disputado entre ambas selecciones.
El reproche de Pedro Sánchez a las puertas de la semifinal
La tensión cruzó los Pirineos y encontró rápida respuesta institucional. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, utilizó sus redes para reprobar la actitud de Mariano Rajoy.
Para el líder socialista, el arraigo a un país se demuestra con el esfuerzo diario y la voluntad de contribuir a la sociedad, ya sea trabajando en un negocio o vistiendo la camiseta nacional, y no mediante el apellido o la raza. "España es de quien la ama y la trabaja. No de quien la avergüenza con declaraciones xenófobas", sentenció Pedro Sánchez. Para cerrar su tuit, lanzó un mensaje conciliador de cara al inminente duelo deportivo de este martes: "Francia, nos vemos en semifinales. Que gane el mejor y que pierda el racismo".
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