El Gobierno y el Partido Socialista han reafirmado su apoyo incondicional al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero tras su esperada entrevista televisiva. Mientras las filas socialistas celebran que haya dado la cara ante las acusaciones por el caso Plus Ultra, la oposición conservadora y los propios aliados parlamentarios del Ejecutivo coinciden en que sus palabras no aclaran el origen de las joyas millonarias incautadas ni su papel en el rescate de la aerolínea, y exigen una mayor transparencia.
Desde La Moncloa mantienen intacto el discurso de respeto a la presunción de inocencia. Fuentes del Ejecutivo reconocen que la situación previa era "muy difícil" y admiten cierto alivio tras la comparecencia pública. En la misma línea, el PSOE valora positivamente que el exlíder socialista haya decidido hablar en lugar de guardar silencio. "Le defendemos porque le creemos", aseguran en privado desde la formación, argumentando que quien no tiene nada que esconder no teme enfrentarse a las cámaras.
El portavoz socialista en el Congreso, Patxi López, subrayó que la carga de la prueba recae exclusivamente sobre quienes lanzan las acusaciones. Además, desde Ferraz muestran su deseo de que llegue el juicio para evidenciar, según apuntan, un doble rasero respecto a las presuntas comisiones de la izquierda frente a los casos que afectan a la derecha, en clara alusión a la investigación sobre Alberto González Amador, pareja de la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso.
Las derechas ya lo dan por condenado
La lectura en la bancada conservadora es distinta. Tanto el Partido Popular como Vox consideran que la intervención del expresidente carece de credibilidad y deja múltiples interrogantes sin resolver, como no podía ser de otro medo.
Partido Popular: Su líder, Alberto Núñez Feijóo, calificó de "vergüenza" el intento de convencer a los ciudadanos de que unas joyas valoradas en más de un millón de euros carecen de destino o interés, y concluyó que el exmandatario tiene ahora más problemas que antes de hablar. Por su parte, la portavoz en el Congreso, Ester Muñoz, tildó las explicaciones de "auténtica tomadura de pelo", criticó que no se aclarara la situación tributaria de los bienes y comparó esta estrategia de defensa mediática con las evasivas del exministro José Luis Ábalos.
Vox: La portavoz Pepa Millán denunció que esta trama no existiría sin la tolerancia del actual presidente, Pedro Sánchez. Además, acusó al expresidente de ser el autor intelectual de la ruptura social en España y de seguir sin explicar su rol en el rescate aéreo ni las actividades de sus hijas.
Escepticismo entre los aliados del Ejecutivo
Las explicaciones tampoco han convencido a las formaciones que habitualmente sustentan al Gobierno en la Cámara Baja, quienes reclaman que el asunto va más allá de los tribunales y afecta directamente a la ética pública:
Esquerra Republicana (ERC): El portavoz Gabriel Rufián admitió su buena relación personal con el expresidente, pero lamentó que sus respuestas resultaron insuficientes "para según qué cosas".
Compromís: El diputado Alberto Ibáñez insistió en que unas joyas de ese calibre forzosamente tenían un origen y un destino, recordando que la rendición de cuentas es esencial en la vida pública.
Partido Nacionalista Vasco (PNV): Para Maribel Vaquero, la entrevista "no ha dado mucho de sí", dejando el escenario político y las dudas exactamente en el mismo punto de incertidumbre que el día anterior.
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