Entre el humo y las llamas del devastador incendio forestal de Ávila, también hay historias que terminan con esperanza.
Agentes de la Guardia Cviil de Salamanca testigo de una historia con final feliz. Un perro fue rescatado por los bomberos portugueses desplazados a España para colaborar en las labores de extinción. Posteriormente, fue entregado a una patrulla de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil de Salamanca, que lo trasladó hasta la capital charra, donde fue puesto a disposición de la Policía Local de Salamanca para continuar con su atención y realizar las gestiones oportunas.
La colaboración entre los servicios de emergencia y las fuerzas de seguridad vuelve a demostrar que, en situaciones tan difíciles, cada vida importa.
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