Hispania Nostra incluyó en su ‘Lista Roja’ el conjunto patrimonial de Santa María de La Losa y San Miguel, situado en el término municipal de El Espinar, en Segovia, debido al “avanzado” estado de ruina de sus dos ermitas y de los restos del despoblado medieval, así como a la falta de protección efectiva, mantenimiento y actuaciones de conservación.
El enclave tiene un origen altomedieval, aunque su configuración actual se remonta al proceso de repoblación de la sierra de Guadarrama desarrollado durante los siglos XII y XIII, tras la consolidación de la Extremadura castellana. El núcleo de población, conocido como Santa María de La Losa, se encontraba junto a una de las principales vías pecuarias de la península y estuvo estrechamente vinculado a las explotaciones agropecuarias y a las rutas históricas que atravesaban la sierra.
La ermita de Nuestra Señora de La Losa fue levantada probablemente en el siglo XIII como iglesia parroquial, posiblemente sobre un ermitorio anterior. El templo seguía los modelos del románico rural tardío característicos de la provincia de Segovia, aunque presenta la singularidad de estar construido con sillares de granito de la zona, una característica única entre las ermitas segovianas.
Repoblación medieval
El antiguo asentamiento de Santa María de La Losa, según detallaron desde Hispania Nostra, se consolidó durante la organización territorial de la sierra de Guadarrama. Su ubicación junto a la Cañada de la Vera de la Sierra o Cañada Real Soriana Occidental lo vinculó “estrechamente” con la actividad ganadera y las rutas históricas entre ambas vertientes de la sierra.
La ermita de Nuestra Señora de La Losa fue el centro religioso y social del núcleo, habitado probablemente hasta finales del siglo XIII o comienzos del XIV. Su desaparición se relaciona con la creación del sexmo de El Espinar y la carta puebla de 1297, con la que el concejo de Segovia favoreció la concentración de los vecinos de pequeños asentamientos en una población más fuerte y autónoma.
Pese al abandono del núcleo medieval, la ermita mantuvo su uso religioso y devocional durante siglos. Los libros de su cofradía recogen celebraciones dedicadas a Santiago Apóstol, Santa María Magdalena y Santa Lucía entre 1540 y 1800.
Dos ermitas
El conjunto se sitúa en el paraje de Las Rinconadas, junto al río Moros y frente a Los Ángeles de San Rafael. En este entorno rural y ganadero se conservan las ermitas de Nuestra Señora de La Losa y San Miguel, además de restos del antiguo asentamiento medieval.
Nuestra Señora de La Losa fue un pequeño templo de tres naves del que permanecen muros perimetrales, arranques de arcos y elementos decorativos propios del románico rural. Destacaron su cabecera semicircular con bóveda, algunos restos escultóricos y el uso de sillares de granito, que lo convierte en un ejemplo singular del patrimonio medieval segoviano. A su alrededor se localizan muros, corrales y otros vestigios del despoblado, hoy integrados en el paisaje agropecuario.

La ermita de San Miguel, “menos conocida por la falta de estudios arqueológicos”, tenía una cabecera rectangular orientada al este y una estancia lateral, que podría ser una sacristía o capilla, comunicada mediante un arco de medio punto. A sus pies se distribuían varias dependencias de planta cuadrada y rectangular. Aunque ha perdido las cubiertas y el interior, sus muros de granito, arcos y paredones permiten reconocer todavía parte de su configuración original.
Abandono
El enclave presenta un estado de conservación “muy deficiente y un avanzado proceso de ruina”, lamentaron. Aunque la ermita de Nuestra Señora de La Losa permanecía en pie a mediados del siglo XIX, durante el XX “sufrió un abandono progresivo por la despoblación rural y la pérdida de sus usos tradicionales”, añadieron desde la entidad.
Las pequeñas intervenciones realizadas en 1979, vinculadas a su reconversión agroganadera, “no lograron frenar el deterioro ni formaron parte de un proyecto integral de conservación” y, actualmente, conserva el ábside, una pequeña estancia cubierta y varios muros originales, “todos muy dañados, con grietas, desplomes parciales, pérdida de elementos arquitectónicos y restos constructivos dispersos”.
El inmueble, señalaron, se utiliza como almacén agroganadero y presenta indicios de ocupación reciente, basura, tizne y placas con amianto, “lo que agrava su falta de seguridad y conservación”. La ermita de San Miguel y el despoblado se encuentran “aún más abandonados”, sin cubiertas y expuestos a la erosión, la vegetación y el progresivo colapso de muros, paredones y arcos.
Casi 560 bienes en Castilla y León
Con esta incorporación, Castilla y León alcanza los 459 bienes culturales y naturales incluidos en la ‘Lista Roja’ de Hispania Nostra, siendo así la comunidad con mayor número de inclusiones. La provincia de Palencia reúne 87 elementos amenazados, seguida de Burgos, con 80; León, con 64; Salamanca, con 58; Soria, con 42; Zamora, con 39; Valladolid, con 37; Segovia, con 31; y Ávila, con 21.
“Estas cifras reflejan la necesidad de reforzar las medidas de protección, investigación y conservación del patrimonio cultural y natural de la comunidad antes de que el abandono, la pérdida de usos o la ausencia de intervenciones adecuadas provoquen daños irreversibles”, concluyeron desde la asociación.
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