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El Mariquelo, como un turista más

Ángel Rufino de Haro ‘El Mariquelo’ cumplió este año con la tradición de subir a la Catedral en vísperas del día de Todos los Santos, pero en esta su XXIX subida lo hizo como un turista más, hasta la balaustrada de la torre de las campanas.

 

El obispado le prohibió subir a la torre de la Catedral, como era tradición desde que en el siglo XVIII lo hicieran los mariquelos, que eran los encargados del mantenimiento del reloj de la Catredral, tras el terremoto de Lisboa para comprobar el estado de la torre y dar gracias a Dios por no haberse registrado muerte alguna con motivo del seísmo, que sí ocasionó grandes daños materiales.

Luego se perdió esa costumbre y la retomó Ángel Rufino de Haro, que a lo largo del último año se ha visto envuelto en un turbio asunto con detención incluida, y de repente el Obispado ha tomado conciencia del estado de la torre de la Catedral y no le ha permitido la ascensión por el exterior de la cúpula catedralicia.

Ha tenido que quedarse veinte metros más abajo, a la altura de la Campana de María de la O, desde donde ha podido comprobar que había menos público que otros años. Como suele ser habitual, lanzó unos papeles con deseos y una paloma al aire.

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3 comentarios

  1. Volveremos a verlo pronto, seguro, sobre la bola que sustenta la veleta de la Catedral Nueva de Salamanca. Mientras tanto, te rendimos homenaje mirando a la bola que sustenta la veleta, donde pusiste una lazo azul y una palma.

  2. ¿Usted nunca a cometido un error? La grandeza del hombre es saber perdonar. Mire a su alrededor y piense a cuantos les estaría vedada la entrada a la catedral. Aupa ‘Mariquelo’

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