En el camino pasé muy mal rato. Algunas voces que llegaban a mis oídos hablaban de las infantas sin ningún pudor, en voz alta. Igual que me llegaban a mí con nitidez, estoy seguro de que ellas oían los comentarios de mal gustoHice un bando llamando a la población a salir a la calle para recibir a los ilustres huéspedes, y, como estaba previsto, el recorrido se llenó de curiosos que aplaudían a rabiar a los herederos del Imperio del Sol Naciente. Las mujeres comentaban en voz alta el maquillaje de la futura emperatriz, que según la multitud estaba embadurnada de polvos de arroz. Como bien se conoce, nadie debe tocar ni mirar a los emperadores. La colonia japonesa en Salamanca, muy numerosa porque entonces funcionaba la Nachi, fábrica nipona de rodamientos, cuando tuvieron enfrente a los príncipes inclinaron la cabeza para no mirarlos. Este comportamiento falló en el recorrido por Salamanca. Las mujeres y hombres que se agolpaban a lo largo del recorrido se abalanzaban sobre la princesa abrazándola, achuchándola y besándola.En el camino pasé muy mal rato. Algunas voces que llegaban a mis oídos hablaban de las infantas sin ningún pudor, en voz alta. Igual que me llegaban a mí con nitidez, estoy seguro de que ellas oían los comentarios de mal gusto:-¡Mira, ahí viene la guapa, y al lado la fea!En el Paraninfo el príncipe pronunció un discurso. Mientras todo el auditorio permanecía sentado, su esposa estuvo de pie durante toda la alocución entera de su marido. El Ayuntamiento ofreció un almuerzo oficial a los príncipes del que guardo gratos recuerdos. Estuvieron simpáticos, desinhibidos y a gusto. Nos contaron que el entonces emperador Hirohito se encontraba muy anciano e incapacitado, por este motivo no realizaba viajes al extranjero.Temían que sufriera una caída en público por las graves consecuencias que esto podía traer para la Casa del Emperador. Solamente podían tocarle en público su esposa y su médico personal, y en caso de producirse una caída tenían que cerrar el palacio para socorrerle. Habían mandado pulir el suelo de sus estancias para evitar accidentes. Sus muchos años le hacían desplazarse lentamente, arrastrando los pies.
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