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La Junta promete medidas, pero aún sin especificar

La brutal agresión que sufrió este martes el doctor Felipe en su consulta del centro de salud del barrio de San José, ha vuelto a poner de manifiesto la desprotección de los profesionales sanitarios cuando tienen que atender a energúmenos.

 

Sanidad ha empezado a colocar botones antipánico en algunos servicios del hospital, pero ese tipo de medidas tampoco son de gran ayuda en situaciones como la que se vivió este martes en San José o la última agresión a una enfermera en el hospital, cuando comunicó a un paciente que estaba en una habitación doble que se iba a ocupar la cama que estaba libre.

Las cámaras de seguridad se pueden instalar en los exteriores y en zonas comunes, pero no en las consultas, que es donde se corre más riesgo.

La opción que prefieren los profesionales es colocar seguridad personal, vigilantes de seguridad, en los centros para que puedan intervenir en cuanto se activen botones de pánico o se detecten sujetos conflictivos.

Pero ni siquiera eso se lleva a cabo en el hospital, donde sí existe un servicio de vigilancia privada (suele ser más económico poner vigilantes privados que policías nacionales o locales), pero insuficiente. O se «desviste a un santo para vestir a otro», como comenta un profesional, porque en el Clínico se reforzó el servicio en las urgencias restando horas del que se prestaba en psiquiatría.

El delegado de la Junta en Salamanca, Bienvenido Mena, dijo este miércoles ante el centro de salud de San José que «vamos a estudiar las medidas de seguridad que se pueden adoptar, pero quietos no nos vamos a quedar. No podemos permitir hechos como este y hay que ser tajantes poniendo los medios para que no se repitan», señaló.


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