Cosas de la vida

El verano enseña más de lo que nos gustaría

 

Suben las temperaturas y los rostros conocidos hacen una escapada a tierras donde la brisa dore su piel y los reyes ‘huyen’ de nuestro país

 

Millones de turistas -extranjeros y nacionales- escogen España para disfrutar de sus días de descanso estival, de ellos, casi 90.000 eligieron Salamanca para alojarse el pasado mes de julio.

Dicho lo cual, la primera familia española, enumero: Don Felipe, doña Letizia, la Princesa Leonor y la Infanta Sofía, prefieren poner rumbo a parajes desconocidos y alejados de los focos ‘indiscretos’ de los fotógrafos patrios. Esos que hacen que ellos estén presentes en nuestro día a día, porque, no nos engañemos, si no los viéramos, no nos acordaríamos de que están ahí. Mucho cuidado con querer hacer una vida normal, cuando tu vida está predestinada por nacimiento. Ninguna niña de 11 años sabe lo que será en el futuro, salvo, la Princesa Leonor. Eso hay que cuidarlo.

El descanso veraniego de los Reyes se dividen en los 10 días que pasan en Mallorca, -o como dice Letizia: ‘Esto no son vacaciones’- y el resto en destinos privados. No sabemos si son o no vacaciones, pero sí logran que durante ese tiempo la isla Balear sea noticia en todo el mundo, porque está la Copa del Rey, vemos a don Felipe en el puerto y suelen asomarse otros Royal por allí. Este año, el matrimonio de guapos, Pierre Casiraghi y Beatriz Borromeo, que además de bella es simpática y accesible. Dice el refrán que el que no ha meado las alfombras de niño, no las sabe pisar de mayor, quizá aquí está la diferencia entre Beatriz y Letizia.

Después de los diez días en Mallorca está la nada, el Finisterre de los reyes, el desconocimiento, el abismo. No volvemos a saber nada de ellos. Desde el Gobierno le podían decir que viajaran por ejemplo a Canarias, por cierto, desde que nació Leonor, no han vuelto a disfrutar Lanzarote. A Galicia y verlos comer unos mariscos y un trozo de empanada. Al País Vasco y tomarse un cacolí y así… cada año a un lugar distinto. Tenemos de todo sin salir de aquí. Y sería una gran publicidad, más este año que el turismo trae a los gobernantes de cabeza. ¿Qué mejor publicidad que ver a la Primera Familia veranear en España?

Lo cierto es que si nos fijamos en las portadas de las revistas, que se guían por el gusto del público a la hora de comprar, la Familia Real no vende, salvo las dos niñas y es porque las vemos dos o tres veces al año, el resto de los integrantes, ni están ni se les espera. Miento, en Hola! le dedican una ventana, pero tiene truco, es porque ofrece las fotos exclusivas de la cena organizada por la reina Sofía con todos sus nietos y los Reyes. Doña Sofía sí que sabe lo que vale una foto, por eso sonríe, saluda y hace que sus nietos se paren y sean educados con los fotógrafos, al menos cuando ella está presente.

Un guiño de estilismo: por favor, doña Letizia, que su vestido no sea más corto que el de sus hijas.

El resto de las revistas le dedican la foto principal a personajes que venden, como a Terelu Campos, que aparece en la cubierta de un barco disfrazada con bañador, pareo, gafas y sombrero; a su compañera Gema López, estupenda entrando en el mar con un bañador negro, al igual que Rosa Benito, ella con bikini azul y luciendo tipazo a los 61 años y así hasta la portada del Cuore que nos hace morirnos de envida al ver los cuerpazos de Lara Álvarez y Paula Echevarría, ésta última presumiendo de sus cuarenta tacos, que como decía Sabina, igual sigue de flaca…

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