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La mujer de González se inventó un pasado como empresaria de guarderías

  • La experiencia acreditada era una de las condiciones de los pliegos que luego elaboró el Ayuntamiento
  • Además, la empresa ofrecía servicios de comedor, que por primera vez se incluyó en la licitación municipal de las escuelas

 

Lourdes Caveros, la mujer de Ignacio González que se asoció con la empresaria salmantina Carmen Pazos, a quien presuntamente el alcalde le prometió la adjudicación de cuatro guarderías municipales, era ajena al mundo de la enseñanza infantil, pero se inventó un pasado como empresaria del sector para cumplir uno de los requisitos que luego el Ayuntamiento incluyó en los pliegos de licitación.

 

El pliego de condiciones para adjudicar la gestión de las tres guarderías municipales de Salamanca por un montante de 7,2 millones de euros establecía una serie de requisitos que le dan una apariencia de legalidad a un traje a medida para que solo puedan optar a llevárselo un tipo de empresas muy selectivo, como la que habían constituido la mujer de Ignacio González y la dueña del grupo Mis Pollitos de Salamanca.

Lo más llamativo es que la empresa aspirante tiene que acreditar una facturación de 1,2 millones anuales en la actividad de la educación infantil durante los últimos tres años, y que, además, tuviera al menos una experiencia de cinco años en este sector.

El procedimiento de licitación es abierto, pero luego las condiciones impuestas, inasequibles para pequeñas empresas, con lo que era difícil que no se lo llevara la trama de los hermanos González, que hablaban de las escuelas infantiles de Salamanca y del alcalde, Alfonso Fernández Mañueco, con familiaridad y confianza.

Otro de los aspectos que parecen diseñados específicamente para esta licitación es unir no solo la gestión educativa de los tres centros, sino el servicio de comedor y de mantenimiento que en anteriores licitaciones iban por separado.

Ahora se trataba de quedarse con el negocio entero. En total, 7,2 millones en seis años.

El mismo día en que la sociedad de la trama Lezo amplió capital (el 13 de enero de 2017) los socios elevaron a público un “contrato de inversión y acuerdo entre socios”, en el que exponen, entre otras cosas, que Lourdes Cavero “es una empresaria con conocimientos en el sector de la educación infantil”, que aporta, “además de sus conocimientos un proyecto de expansión en varias líneas de trabajo relacionadas con este sector”, según desvela la investigación de la UCO de la Guardia Civil.

En ese acto, todas las partes declaran conocer el proyecto presentado por Lourdes Cavero “y lo valoran, junto con los méritos, capacidades, experiencia y éxito contrastado en 197.000 euros” como pago por dicho proyecto empresarial. La UCO asegura que “estos fondos tendrían origen en la ampliación de capital”.

Es decir, que con la ampliación, en Chickies entró dinero de procedencia indeterminada (el dinero “B liberado” del que hablaban los hermanos González) a través de socios instrumentales que se irían al año siguiente. Parte de ese dinero se utilizaría para pagar a Lourdes Cavero 197.000 euros por ese proyecto empresarial inventado de modo que la mujer de González se aseguraba ese dineral ya regularizado y el sueldazo de los 4.000 euros mensuales por su cargo en la sociedad (cuando solo había aportado 13.000 euros para montar el negocio).

Además de obtener mucho dinero ya limpio ese proyecto empresarial le permitía atribuirse una experiencia en el sector de las guarderías de la que carecía, y que necesitaba para acceder a licitaciones como la de Salamanca.

La propia UCO indica que “según las noticias recibidas, parece que se ha perfeccionado una operativa mediante la cual Lourdes Cavero con una aportación dineraria mínima y una no dineraria (el proyecto relacionado con la educación infantil valorado en 197.000 euros y calificado por las citadas noticias de dudosa veracidad e incompatible con su perfil) ostentaría un porcentaje en torno al 20% en la sociedad Chickies cuyos activos rondan el millón de euros en un sector muy regulado como el de la educación infantil”.

Una vez superado el escollo de su falta de conocimiento del sector, había que redondear el negocio. Curiosamente, el Ayuntamiento de Salamanca uniría por primera vez en la licitación el servicio educativo, el de comedor y el de mantenimiento, que antes iban por separado.

La empresa Chickies (la de la dueña de Mis Pollitos y Lourdes Cavero)  incluye en su objeto social los “servicios de guardería infantil, incluyendo en el mismo el cuidado y atención de menores, comedor escolar y escuela infantil”…

Todo esto ocurría el 13 de enero de 2017. El uno de febrero, la UCO intercepta otra llamada a las 14.30 horas en la que Lourdes Cavero explica a su marido que está en el Ayuntamiento de Salamanca y que han estado (no especifica quién le acompaña) “con el que lleva una cosa de la Fundación de Cultura o no sé qué, que es de lo que depende aquí lo de las guarderías”…

Por entonces todavía no se sabía oficialmente nada de la licitación por parte del Ayuntamiento. Pero parecía que la empresa vinculada a los González ya sabía lo que se traía entre manos. Justo una semana después, el 8 de febrero a las 19.45 horas, la UCO interviene otra llamada en la que Cavero informa a su marido (el expresidente madrileño estaba informado al instante de lo que ocurría con las guarderías salmantinas) que “han estado viendo lo de las guarderías y que están impecables”.

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