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España sobrevive a la emboscada iraní

El fútbol se vengó de la racanería de Irán, que perdió de rebote y despeja el camino de la Selección hacia la siguiente ronda

España encarriló este miércoles su pase a cuartos de final del Mundial tras superar la emboscada de Irán, que se dedicó 55 minutos a perder el tiempo y acabó perdiendo el partido con un gol de rebote.

 

El fútbol hizo justicia con La Roja, que superó el fútbol basura de Irán, con un planteamiento que rozaba lo antideportivo, con una barrera de seis jugadores al borde del área y el resto en un margen no superior a los veinte metros.

Se trataba de tapar todos los huecos a los españoles y de interrumpir el juego con pérdidas de tiempo que consintió un árbitro que tampoco estuvo a la altura de la cita.

Era desesperante, lamentable y un espectáculo vergonzoso. Irán no hacía nada y a España tampoco se le ocurría nada para cambiar el destino del partido.

Así languidecían los minutos, cayendo a plomo sin que pasara nada hasta que en el minuto 53 Iniesta ve a Costa solo entre dos defensas dentro del área, le dio el balón y el destino se vengó del fútbol basura iraní. Un defensor despejó y Costa, que estaba allí como una roca, repelió el balón que se coló en la portería persa.

El gol desatascó el partido, los iraníes ahora tenían prisa y España empezó a controlar el tempo, aunque todavía mostraba síntomas de cierta desorientación y vulnerabilidad.

Se enfrentaban dos concepciones antagonistas del fútbol. La clase de la selección y la racanería iraní, que salió a anestesiar el partido y el fútbol se vengó de ellos, que acabaron perdiendo de rebote.

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