Un trágico suceso ha dejado sin palabras a los vecinos de la calle Petunia y aledaños, cuando a primera hora del lunes comenzaron a llegar coches patrulla y ambulancia a la calle de Garrido.
Todo se precipitó a las 06:30 horas, el Servicio de Emergencias 112 recibió una llamada de aviso: un hombre había sido herido con un cuchillo y estaba inconsciente en su casa, un piso alquilado en el segundo piso del número 6 de la calle Petunias.
Las asistencias sanitarias llegaron rápidamente confirmando la muerte del hombre, que tenía 51 años. Su mujer y presunta autora del homicidio (de 44 años), fue detenida en el momento por la policía como principal sospechosa del crimen.
A medida que avanzaba la mañana y la noticia corría por la zona, el suceso se ha transformado en el único tema de conversación entre los vecinos, que se paraban en las esquinas y portales totalmente asombrados e incapaces de asimilar lo ocurrido. Nadie en el barrio se podía imaginar que una tragedia así pudiera pasar en ese piso.
Los testimonios de quienes vivían cerca reflejan un desconsuelo enorme y una gran sorpresa. Según varios vecinos de la calle Petunias, el perfil de la pareja era el de personas tranquilas y normales, lo que hace que todo sea aún más inexplicable. «Nos ha pillado totalmente por sorpresa, estamos un poco asustados», confesaba una vecina afectada.
«Nunca habíamos tenido el más mínimo problema con ellos en la comunidad. Eran discretos, no eran para nada molestos y es que jamás se escuchaban gritos, ni nada por el estilo», explicó otro de los vecinos de bloque, algo que contradicen otros vecinos del edificio y de la zona, que advierten de la frecuente presencia policial debido a las frecuentes discusiones que mantenían.
Al llevar una existencia tan reservada, la mayoría de los residentes de la zona confiesan que no los conocían mucho a nivel personal, lo que ha disparado los comentarios y las dudas entre los vecinos, que no paran de preguntarse qué pudo pasar de puertas para adentro.
De hecho, la forma en la que casi todo el barrio los identificaba era por su perro. “Prácticamente todo el mundo en la calle los ubicaba por lo mismo, tenían un perro que siempre estaba en el balcón asomado».
Tras la agresión mortal el personal especializado del Ayuntamiento de Salamanca tuvo que desplazarse hasta la casa para hacerse cargo de la mascota que compartía la pareja y trasladarlo a un lugar seguro.
El caso se encuentra ahora en manos de la justicia para esclarecer los motivos de la agresión. Mientras tanto, en la calle Petunias se respira un ambiente de absoluta incredulidad ante un crimen que ha dejado intranquilo a Garrido.
Por. Lara Arias Lordén.


















