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Los jóvenes albenses de San Jerónimo celebraron el Día del Árbol

Cuentan las crónicas que fue un párroco, con el apoyo de todo el pueblo, allá por 1805 en Villanueva de la Sierra, provincia de Cáceres, el que celebró la Fiesta del Árbol por vez primera. 

Don Ramón acompañado de los clérigos, los maestros y un gran número de vecinos, plantaron los primeros árboles: álamos. Después hubo un banquete y no faltó el baile. La fiesta y las plantaciones se prolongaron durante tres días. Se redactó un manifiesto en defensa de los árboles que fue enviado a otros pueblos para difundir el amor y el respeto a la naturaleza, donde se pedía que ellos también celebraran plantaciones.

Después de este noble comienzo, ya en 1840, en Suecia se instituye a nivel oficial por primera vez en un país un día dedicado al árbol.

Aquí, en España, la oficialidad de este día parte en el año 1915 y, desde entonces se celebra habitualmente el 21 de marzo, coincidente con el Día Internacional de los Bosques, al que también se sumaron los alumnos del Colegio y Seminario San Jerónimo en Alba de Tormes.

La importancia de los árboles y de los bosques no es poca, porque han posibilitado el desarrollo del hombre desde sus orígenes hasta hoy día. Y su importancia en los tiempos que corren es mayúscula. Sin las grandes extensiones de bosques que, desgraciadamente, día tras día menguan su tamaño, viviríamos en un mundo más contaminado aún. Nuestros árboles colaboran en la oxigenación del aire que respiramos, retirando además el dióxido de carbono que contamina el ambiente. No sólo eso, además, contribuyen a proteger la tierra de su desertificación.

Los bosques desaparecen rápidamente, cada dos segundos se tala una superficie de bosque equivalente a un campo de fútbol. En conjunto, 50.000 hectáreas cada día. Más de 14 millones de hectáreas al año, de las que solamente se recuperan 5 millones. Esto corresponde a la desaparición de una superficie de bosque tan grande como España en menos de seis años.

Por lo tanto, intentemos imitar a los árboles. “San Jerónimo pide de todos nosotros que echemos raíces aquí (nada de repetir a propósito para estar más tiempo en el Colegio), que no pasemos de puntillas y que dejemos nuestra huella positiva. Que demos un fruto de trabajo y de alegría”, señalan desde el Colegio y Seminario albense.

 

 

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