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El mal tiempo merma las ventas de la Feria del Libro Antiguo

Los lectores acuden a esta feria para buscar cosas de lo más variopintas, según los libreros.

La Feria del Libro Antiguo y de Ocasión supera ya su primera semana en la Plaza Mayor y los ávidos lectores salmantinos continúan visitando sus casetas para bucear en busca de joyas literarias que llevarse a casa. A pesar de situarse en un marco incomparable, su nivel de ventas ha descendido estos días debido al mal tiempo.

A diferencia de la Feria del Libro que se celebra en el mes de abril, la Feria del Libro Antiguo ofrece títulos únicos que ya no es tan fácil encontrar. Es por ello que lectores y coleccionistas tienen marcada esta fecha en el calendario para descubrir libros originales que, quizá, no hallarían de otra manera.

Aunque, según los libreros, la primera semana de la feria ha sido buena, esta segunda ha descendido el nivel de ventas debido al clima otoñal. A pesar de todo, les ha ido «en general, bien», como cuenta Cele Santos, de la librería El Buscón. Desde La Nave opinan lo mismo: «está habiendo gente, pero el cambio de temperatura hace que hayan cambiado los patrones de venta», señala Miguel Ángel Cortés.

En este tipo de ferias, donde se venden libros de ocasión, la gente no viene buscando algo en concreto, como explican. «La gente viene a buscar de todo», considera Cele Santos, «el tema es que cada librero está más especializado en unas materias. Yo, por ejemplo, trabajo lo que es el pensamiento, el ensayo literario, filosofía, libros de poesía… Humanidades, en general».

«En libro usado no vendes un título más, vendes un tema en general», continúa, «yo como tengo mucha novela, vendo mucha novela, pero luego vendo también ensayo, libros de psicología… Acabas vendiendo lo que tienes».

Desde «Tu librería de siempre», ubicada en Mogarraz, Rosana Sánchez explica que los clientes «vienen buscando todo tipo de cosas, desde novelas más actuales hasta un catecismo o la constitución de la República española. Cosas de lo más variopintas«. Se buscan «objetos de coleccionismo, libros más raros, más difíciles de encontrar», añade.

Eso sí, puntualiza que últimamente se está vendiendo muy bien «Aventura», de Claudio Rodríguez, edición Facsimil, que incluye poemas inéditos y textos manuscritos que el autor escribió antes de morir.

Según el propietario de La nave, se buscan «cosas que ya no están en el mercado de nuevo, que no se pueden encontrar, que están descatalogadas… También cosas para leer a un precio más económico, o sorprenderse con algún titulo».

«Las ferias tienen el encanto de que hay mucha variedad», afirma, «de una caseta a otra cambia mucho, son mundos diferentes. Eso da una riqueza visual que es muy atractiva. Lo compran por lo que compramos libros: lo necesitas para una facultad, te apetece leerlo, te resulta atractivo el propio libro como objeto…».

Desde el punto de vista de Cortés, «lo que más se vende no es el libro antiguo, sino el de segunda mano, y se vende bien». Incluso a gente joven, matiza, puesto que «ya sé la mitología que hay, que la gente joven no lee, pero sí lee. Al menos sí compra el libro, luego no hacemos seguimiento», bromea. «El libro antiguo sí que es el más problemático de vender», añade.

Cele Santos apunta que el problema que hay con los libros no tiene que ver con el interés. «La gente tiene interés por el libro en papel», afirma, «no es una cosa que no exista, si no no estaríamos en la plaza vendiendo». Sin embargo, influye el factor económico. «Imagino que la gente está más justa en cuanto a lo que puede destinar al libro y eso se nota».

Rosana Sánchez admite que este sector «no pasa sus mejores momentos». Con la competencia del eBook «se complica más la cosa. Quizá ahora la gente lee más con eBooks y el mercado del libro, desgraciadamente, está en unas horas más bajas»

Sin embargo, «yo tengo la esperanza de que esto pueda remontar porque no hay nada que pueda sustituir el placer de poder leer un libro, de tenerlo entre tus manos, del tacto, el olor… son cosas que los libros electrónicos, que no digo que no sean prácticos, no pueden ofrecer», señala.

Ella opina que la gente sí sigue leyendo. «Me sorprende para bien ver cómo la gente que es bastante joven se acerca y se interesa mucho por clásicos de la literatura», manifiesta, lo cual considera que es un signo positivo para la industria literaria.

A la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión aún le quedan unos días. Afortunadamente, está ubicada en un lugar privilegiado donde, para el lector, resulta mucho más encantador sumergirse en esa búsqueda de un libro único. Aún quedan incontables tomos en las librerías que participan en la feria esperando que alguien los tome entre sus manos y descubra los secretos que ocultan sus páginas.



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