Los ilustres de la UsalPortada

‘El narrador de historias’ estudió en Salamanca

Ignacio Aldecoa, uno de los grandes escritores españoles del siglo XX, murió un 15 de noviembre de 1969, cuando se acaban de cumplir 49 años, recordamos su paso por Salamanca gracias a dos personas que lo conocieron bien: Carmen Martín Gaite y Antonio Tovar

Ocho siglos contemplan a nuestra Universidad y desde entonces incontables estudiantes han pasado por sus aulas, en la serie ‘Ilustres de la Usal’ queremos rescatar la vida y trayectoria profesional de algunos de estos alumnos o personas con notoriedad mundial que se han acercado hasta Salamanca para formarse o para transmitir su saber

Ignacio Aldecoa.

“Cuando conocí a Ignacio en la Universidad de Salamanca, en cuyas aulas más bien brilló por su ausencia, ya se sentía bastante más cómodo en el arroyo que tomando apuntes sobre la expulsión de los moriscos o el mester de Clerecía. Sabía mucho, pero se adivinaba que eran cosas aprendidas por su cuente y sabe Dios dónde, ‘por ahí’, como solía decir mientras dibujaba en el aire con la mano un círculo misterioso sincronizado con el levantamiento displicente de una de sus cejas.

Éramos un grupo reducido los que aquel curso 1943-44 empezamos a estudiar Comunes en la Universidad, no pasaríamos de doce entre chicos y chicas. Y allí estaba Ignacio Aldecoa isasi, que venía de Vitoria, y con el que enseguida trabé conversación un 19 de octubre. Ignacio acababa de cumplir 18 años el 25 de julio, tenía cara de niño, una voz grave y persuasiva y un mechón de pelo cayéndole sobre la frente. A los poetas los llamaba con risa ‘vates’, y el teatro del Siglo de Oro le parecía una pesadez. La transgresión a que se apuntaban más o menos tímidamente otros jóvenes de la época era política o unamuniana. Se tomaban demasiado en serio los símbolos ya inventados; no se balanceaban alegremente en la literatura ni trepaban mediante la metáfora hacia una luz distinta. Las salida de Aldecoa por los cerros de Úbeda eran interpretaciones como frivolidades.

Aldecoa fue el primer joven moderno que yo conocí. Y por eso, cuando desapareció de la Universidad salmantina al acabar los dos años de Comunes, le eché muchísimo de menos”. Así cuenta Carmen Martín Gaite su primer encuentro con uno de sus compañeros de generación y de oficio, Ignacio Aldecoa, en un artículo publicado en Cursos Universitarios.

 

Antonio Tovar, el que fuera su catedrático de Latín, que en los cincuenta sería rector de la Universidad, sobre Ignacio Aldecoa escribió:El señor Aldecoa era, no el jovencito espigado con el rebelde pelo algo claro de niñez y los negros ojos penetrantes, sino una “f” de falta que yo añadía a su nombre cada día en la lista. En la ciudad pequeña sabíamos que Aldecoa no tomaba el camino de enriquecerse con la sabiduría de los antiguos. Tal vez iniciaba esa bohemia estudiantil que él ha contado tan maravillosamente en Maese Zaragosi y Aldecoa su huésped; se sumía, me imagino, en la pobre, a menudo miserable vida de entonces, y aprendía, no en los libros, lo que era de verdad la humanidad que nos rodeaba, la epopeya de la gente pobre”.

Dos años más tarde, en 1945, Aldecoa se traslada a Madrid y se matricula en la Universidad, pero tampoco fue mucho a clase. Allí contacta con jóvenes con sus mismas inquietudes y comienza escribir en la revista universitaria La Hora y Alcala.

Ignacio Aldecoa forma parte de la Generación de los 50, escritores que tenían entre ocho y 10 años cuando estalló la Guerra Civil y pasaron su adolescencia con la Guerra Mundial. Por eso, son llamados también ‘Los niños de la Guerra’. A este grupo de grandes de las letras pertenecen: Carmen Martín Gaite, Rafael Sánchez-Ferlosio, Josefina Rodríguez, Ana Mª Matute o José Manuel Caballero Bonald y se hicieron todos amigos. Frecuentaban el famosos Café Gijón con Juan Benet, Luis Martín Santos o Julio de la Rosa.

Murió un 15 de noviembre de 1969, con 44 años. Su nombre siempre será inmortal gracias a los 79 cuentos que escribió junto a dos libros de poemas y media docena de novelas cortas.

Bibliografía.
Auñamendi Eusko Entziklopedia-Fondo Bernardo Estornés Lasa.

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